Qué es y para qué sirve el agua micelar

Qué es y para qué sirve el agua micelar

Qué es el agua micelar

Está en todas partes y todo el mundo habla maravillas de ella: ¡el agua micelar!

Su invención se atribuye a Jean-Noël Thorel, un químico francés que revolucionó el mundo de la cosmética cuando creó un producto que pudiera limpiar suave y profundamente las pieles quemadas y que fuera un todo en uno para evitar la excesiva manipulación de las heridas y el dolor derivado de esta.

Una de sus principales ventajas es que es muy cómoda y fácil de usar, lo que por sí mismo no explica su popularidad. Ha triunfado porque funciona y lo hace muy bien, así que vamos a intentar descifrar sus secretos para saber qué puede hacer por nuestra piel.

Qué es el agua micelar

Podemos decir que es un líquido formado por micelas, con lo que seguramente te has quedado como estabas. ?

Así que vamos por partes.

Las micelas son grupos organizados de moléculas que combinan una fase acuosa y otra oleosa y tienen una gran capacidad de atraer y atrapar la suciedad de forma no agresiva.

Estas moléculas son en realidad tensioactivos no iónicos, también llamados surfactantes o emolientes, que tienen un extremo hidrófilo (conocido como cabeza), que atrae a todos los elementos hidrosolubles, y un extremo lipófilo o hidrófugo (la cola), que atrae a los elementos liposolubles.

En realidad funcionan como cualquier emulgente o emulsionante, haciendo miscibles dos sustancias que, de entrada y por sí mismas no pueden mezclarse, como ocurre con las sustancias acuosas y las oleosas.

Entender mejor el agua micelar

Los tensioactivos son los ingredientes más importantes del jabón, el champú, los detergentes y ese tipo de productos; también se utilizan para hacer espuma y burbujas (aunque existen tensioactivos que no producen espuma, los llamados catiónicos).

La diferencia entre una micela y los emulsionantes normales radica en la estructura de la micela, que está formada por un grupo de moléculas de surfactante organizadas esféricamente, con las cabezas hidrófilas orientadas hacia afuera y las colas lipófilas hacia adentro, hacia el centro.

En el agua micelar estas micelas flotan en un medio acuoso. Los emulgentes (o emulsionantes) normales no presentan esta estructura, que es la que hace del agua micelar un producto excepcional, que atrapa y encapsula la suciedad sin esfuerzo y de forma muy eficaz.

Lo que se consigue con esta estructura tan peculiar es un producto que parece agua pero no tiene exactamente el tacto de esta y que a su paso arrastra la suciedad de todo tipo, ya que el núcleo oleoso atrapa, literalmente, los restos grasos y la parte externa retira sin problemas los que son solubles en agua (hidrosolubles).

Las micelas son lo suficientemente grandes como para no poder penetrar en la piel y lo suficientemente pequeñas como para hacer un «barrido» realmente efectivo, retirando la suciedad de la superficie de la piel de manera no agresiva y sin erosionarla: funcionan prácticamente como imanes y parte de su magia reside en su tamaño.

Si quieres una explicación mucho más simple, el agua micelar es como un agua con jabón que limpia mejor que éste, no irrita la piel ni pone en peligro la barrera cutánea y no necesita ser frotada ni restregada para realizar su trabajo con resultados excelentes.

Qué hace el agua micelar

Por lo tanto el agua micelar es un producto acuoso hecho para limpiar a fondo la piel sin irritarla ni alterar su equilibrio químico.

Pero es más que eso, porque el agua micelar actúa como limpiadora, tónico y además hidrata la piel manteniendo su pH intacto, lo que es fundamental para que permanezca sana y sea capaz de proteger y protegerse.

Con una base de agua y micelas ya se obtiene un agua micelar pero no hay fórmula que no incorpore otros ingredientes destinados a cuidar, hidratar y tonificar la piel.

Puedes encontrar aguas micelares que sí lleven en su composición alcohol e incluso algún tipo de fragancia o perfume, pero no es lo más común ni lo mejor para la piel, porque una de sus grandes ventajas es que trata la piel con extremada suavidad y ese tipo de ingredientes son potencialmente irritantes y/o alergénicos.

La principal característica del agua micelar no es tanto lo que contiene como lo que no contiene: no contiene jabones, colorantes, alcohol, perfumes ni ningún otro ingrediente potencialmente irritante o erosivo y se hace con agua purificada y baja en minerales (aguas llamadas blandas), aunque hay fabricantes que prefieren usar agua de flores.

Beneficios del agua micelar para la piel

Qué es y para qué sirve el agua micelar

En realidad podría decirse que es el «limpiador definitivo» porque sirve tanto para la limpieza diaria como para desmaquillar, pese a que si utilizas mucho maquillaje o uno muy denso es posible que necesites algún otro producto para retirarlo completamente.

Una prueba de que funciona y lo hace muy bien es que los maquilladores profesionales la utilizan en su desempeño diario.

Es fácil de usar, sirve para todo tipo de pieles, ahorra tiempo y dinero, es cómodo, versátil (8 formas de utilizar tu agua micelar) y no necesita de un montón de parafernalia para ser utilizada. De hecho, ni siquiera hay que aclararla después de usarla. Todo son ventajas.

Y para la piel todo son beneficios, así que vamos a detallarlos aunque ya hemos mencionado alguno:

  • Limpia la piel sin agredirla, y cuando decimos que la limpia queremos decir que retira de su superficie cualquier tipo de suciedad, desde el exceso de grasa a las células muertas, las partículas de contaminación, etc. Toda la suciedad, dejando los poros despejados.
  • Desmaquilla muy efectivamente tanto la cara como la zona de los ojos, aunque en algunos casos concretos, como ya hemos mencionado, puede que necesites algo más contundente (maquillajes muy densos, rimmel a prueba de agua…).
  • Hidrata y nutre la piel.
  • Alisa el cutis, favoreciendo la desaparición de imperfecciones.
  • Tonifica la tez (¿Agua micelar o tónico?).
  • Mantiene o restaura el pH cutáneo, incrementando el efecto barrera.
  • Mejora las pieles con brotes de todo tipo: acné, dermatitis, eccema, etc.
  • Intensifica la efectividad de otros productos, como el sérum o las hidratantes, al dejar la piel despejada, hidratada y lista para un tratamiento posterior: tendrás mejores resultados utilizando menos cantidad de suero o crema.
  • Es apta para todo tipo de pieles y perfecta para las más sensibles y delicadas.
  • Devuelve luminosidad a la piel y contribuye a que presente un aspecto más relajado y juvenil.
  • Puedes utilizarla con la frecuencia que desees sin el riesgo de secar tu piel, irritarla, etc.

Beneficios del agua micelar para las pieles secas y/o sensibles

Debido a su composición sin ingredientes agresivos, irritantes o secantes, es una garantía para este tipo de pieles, que no solo no sufren reacciones adversas cuando lo usan sino que pueden beneficiarse de fórmulas diseñadas específicamente para ellas, con lo cual las ventajas se multiplican, porque el agua micelar será el primer tratamiento del día.

Además, sus propiedades hidratantes y su habilidad para estabilizar el pH de la epidermis hacen que este tipo de pieles mejoren notablemente cuando empiezan a utilizarla.

Beneficios del agua micelar para las pieles grasas

Poder retirar el exceso de sebo del rostro sin que suponga una batalla campal de la que la piel siempre sale agotada y maltratada es todo un lujo para las personas con piel grasa.

Utilizar un producto que lo consigue a la vez que aporta hidratación y una gran sensación de frescura es todo un hallazgo y un regalo.

La forma en que el agua micelar retira la grasa de la superficie facial es tan suave que no existe el riesgo de estar provocando un efecto rebote, y tan efectiva que su uso, acompañado de un sérum y una hidratante adecuados, hará que la piel vaya regulando mejor la producción sebácea.

Puesto que su uso no supone riesgo alguno y sí ofrece ventajas contrastadas, puedes usarla varias veces al día si sientes que tu piel está más aceitosa que de costumbre o necesitas un extra de frescor.

Beneficios del agua micelar para las pieles con acné

Agua micelar: qué es y para qué sirve

Dado que el acné, tenga el origen que tenga, aparece a consecuencia de poros «atascados» por la grasa, la suciedad y/o las células epiteliales que no se desprenden, provocando inflamación e infecciones, una limpieza profunda que consigue retirar con suavidad y contundencia cualquier resto hará maravillas con este tipo de pieles sin importar sin son grasas, secas, normales o mixtas.

El uso continuado del agua micelar supone una diferencia importante para las pieles con acné y se refleja en una menor inflamación y sensibilidad, una cura más rápida y un descenso de los brotes y de su intensidad.

Como ocurre con las pieles grasas, la hidratación que aporta también contribuye a una mejoría de esta condición tan incómoda y antiestética evitando todo efecto rebote, que se produce cuando el uso de productos astringentes retira toda la lubricación de la epidermis, provocando una reacción exagerada por parte de la piel, que se lanza a intentar suplir la escasez con una sobreproducción de grasa.

Pues bien, una piel deshidratada puede llevar al mismo resultado, esta vez por falta de humedad. No olvidemos la grasa cutánea crea una película que retiene el agua y regula su evaporación, por lo que la falta de humedad (hidratación) lleva a una sobreproducción de sebo en un intento de frenar la pérdida superficial de agua.

Aunque lo ideal es usarla por la mañana y por la noche, si quieres o necesitas hacerlo con más frecuencia no será nunca un problema.

Un agua micelar para pieles con acné tendrá ingredientes calmantes y antiinflamatorios que tu piel agradecerá.

Lo que el agua micelar no hace

Después de contarte todas las maravillas del agua micelar es importante tocar tierra y ser realista, sabiendo qué es lo que no puedes esperar de ella. De esta forma se evitan malentendidos y frustración por expectativas no realistas.

Si el agua micelar es un limpiador completo que te garantiza la limpieza diaria de la piel e incluso la posibilidad de eliminar el maquillaje (siempre en función del tipo de maquillaje y de agua micelar que elijas), no puede nunca sustituir a los sistemas de limpieza más intensos y profundos.

Dicho de otra manera, para tener la piel en perfectas condiciones y hacer una limpieza a fondo tienes que seguir utilizando métodos como las mascarillas limpiadoras y/o los exfoliantes periódicamente (una vez por semana es la media normal y aconsejable).

El agua micelar trabaja en la superficie cutánea, no penetra en la piel y por lo tanto no puede limpiar las capas más profundas de la epidermis. Y, por ti tienes la tentación, no va a limpiar mejor ni más profundamente porque uses más o la frotes.

Finalmente, no deja de ser un sistema muy cómodo y efectivo de hacer una limpieza diaria (en realidad, mejor dos, mañana y noche), pero no es la panacea universal y, para tener la piel realmente libre del exceso de grasa y suciedad tienes que realizar una limpieza más radical cada cierto tiempo. No lo olvides, y si lo haces, no culpes al agua micelar de no funcionar.

Cómo elegir el agua micelar adecuada para tu piel

Sin duda alguna lo primero que necesitas es saber qué tipo de piel tienes, porque encontrarás aguas para cada tipo y otras que son apropiadas para cualquier piel, al estar formuladas con ingredientes que realizan un cuidado integral de la misma sin importar sus características concretas.

Si esto último te parece poco creíble, date una vuelta por nuestra selección de las mejores aguas micelares.

Nuestra primera recomendación es que optes siempre por aquellas que están compuestas, en su totalidad o en un porcentaje muy elevado, por ingredientes naturales.

Descarta cualquier ingrediente potencialmente agresivo, como el alcohol o los astringentes fuertes, así como los conservantes y demás que puedan resultar peligrosos y/o tóxicos.

Piel normal

Si tu piel es normal ya sabes que tolera casi cualquier producto bien formulado y respetuoso con el pH, así que puedes permitirte el lujo de elegir el agua micelar que más te guste, eso sí, manteniendo unos ciertos criterios a la hora de elegir: que sus ingredientes sean de origen natural, que limpie fácilmente tu rostro y elimine el maquillaje sin esfuerzo, que hidrate, nutra y mantenga el equilibrio.

Piel seca

Beneficios del agua micelar para la piel

En principio elegir un agua micelar no debería suponer ningún reto en tu caso, ya que es (o debería ser) un producto libre de alcohol, astringentes, etc.

Pero puedes buscar la que haga hincapié en la hidratación, el mantenimiento del pH y algún o algunos ingredientes calmantes.

Las fórmulas con glicerina de origen vegetal o con aloe vera son muy apropiadas para las pieles secas y más cuando contienen elementos antiinflamatorios y elementos destinados a cuidar la barrera cutánea.

Pieles mixtas y grasas

La buena noticia es que un agua micelar destinada a tratar este tipo de pieles tendrá entre sus ingredientes al menos uno que sea seborregulador y, sin duda alguna, micelas capaces de retirar de una forma suave pero muy efectiva, todos los restos grasos de tu rostro y dejarlo limpio, pero nunca reseco.

Que no falten calmantes y antiinflamatorios: tu agua micelar matificará tu piel dejándola tersa, suave y relajada.

Pieles sensibles

Si todas las aguas micelares son delicadas con la piel las que están hechas para las pieles más sensibles son extraordinarias.

Desde luego no puedes elegir ninguna con perfume o fragancias, y sí con ingredientes especialmente amables con la piel como la avena o la lavanda, que limpie muy bien para evitar frotar tu piel.

En tu caso el manto hidrolipídico y la capa córnea son de vital importancia y el agua micelar te ayudará a recuperarlos y mantenerlos en las mejores condiciones.

Pieles propensas al acné

No solo las pieles grasas son más propensas al acné: los cambios hormonales, algunas medicaciones y otros factores pueden provocar la aparición de este en cualquier piel y en cualquier momento, así que tendrás que tener en cuenta tu tipo de piel a la hora de elegir el agua micelar más adecuada.

En este caso la limpieza cobra todavía más protagonismo, porque una piel bien limpia es una piel con menos posibilidades de desarrollar acné, que no se produce únicamente por un exceso de grasa.

Las pieles muy secas y escamosas también acaban en ocasiones con los poros obstruidos por las propias células que se acumulan en ellos, dando lugar a infecciones e inflamación.

En este caso un ingrediente que exfolie con mucha suavidad será un plus que la piel va a agradecer ya que realizará una limpieza más profunda y definitiva sin irritar ni poner en riesgo el pH dérmico. Y, claro, los clásicos calmantes y antiinflamatorios.

Pieles muy maquilladas

Sabemos que no es un tipo de piel, pero si normalmente o de forma excepcional te maquillas mucho o con productos muy densos y difíciles de eliminar, tienes a tu disposición aguas micelares específicas para esas circunstancias, que pueden ahorrarte el uso de otros productos para eliminarlos completamente de tu piel de una forma amable y efectiva.

Una buena opción, si es tu caso, es tener a mano un agua micelar «normal» y una más intensa para esas ocasiones.

Cómo aplicar correctamente el agua micelar

Cómo aplicar el agua micelar

En realidad tiene tan poco truco y es tan fácil que justamente ahí reside la dificultad. ?

No, no estamos locos y te lo vamos a explicar para que lo veas.

Gracias a años de práctica, tenemos la costumbre de limpiar nuestro rostro haciendo movimientos de arrastre y barrido, pero estos no son necesarios ni aconsejables cuando se tratar de agua micelar, porque como ya dijimos casi al principio, esta atrae la suciedad como si fuera un imán y no hay necesidad de frotar.

Vamos con las instrucciones básicas:

  • Empapa bien un algodoón o una toalla de tocador con agua micelar. No se trata de ahogarte en ella pero sí es importante no escatimar, porque hace falta una cantidad suficiente para que pueda realizar su trabajo adecuadamente.
  • Si tienes un agua micelar bifásica (en la que, en reposo, la parte acuosa y la oleosa se separan) tendrás que agitarla enérgicamente antes, para mezlcar ambas partes.
  • A no ser que no te quede más remedio, no utilices pañuelos de papel para aplicarla porque se deshacen y no limpian bien, ya que tienes que empaparlos -no vale con mojarlos un poco- si quieres que el agua micelar haga su magia.
  • Aplica el algodón empapado sobre la piel presionándolo con suavidad y esperando unos segundos. Las micelas se encargarán de atrapar la suciedad sin que tengas que frotar o arrastrar el algodón, pero si lo haces que sea siempre con mucha suavidad. ¡Confía en las micelas!
  • Empieza por los ojos, primero depositando sobre los párpados (los superiores y los inferiores) el algodón empapado y luego moviéndolo sin frotar hacia el extremo exterior.
  • Continua con el el resto de la cara, desde el centro hacia afuera, con los mismos movimientos de presión primero y luego de arrastre delicado (insistimos tanto en la suavidad y la delicadeza porque son importantes: cuando frotas con ahínco la superficie de la piel inevitablemente te llevas por delante la barrea protectora y hay que evitarlo, sobre todo con un producto que no necesita de esos movimientos y que está hecho para, entre otras cosas, cuidar y proteger dicha barrera).
  • En cuanto el algodón esté sucio, ya sea de maquillaje o de las impurezas que la piel acumula, sustitúyelo por uno nuevo.
  • Si tienes maquillaje es posible que no lo elimines del todo en una primera pasada, así que repite y verás cómo tu tez queda perfecta.
  • En teoría no hace falta aclarar el agua micelar, pero por otro lado no hay que olvidar que contiene jabón, aunque sea en cantidades muy pequeñas y, además, muy suave, así que puede que prefieras aclararte siempre o en la mayoría de las ocasiones. Por otro lado, si tu piel es muy sensible es mejor que como norma lo hagas. Utiliza agua templada y sécate con una toalla de algodón sin frotar, solo con toques (recuerda la barrera cutánea) o con un pañuelo de papel, usando la misma técnica. Calibra la conveniencia de aclararte el rostro y recuerda que el agua micelar es más que un mero limpiador, aporta hidratación, tonifica y mantiene el pH.
  • Si tu agua micelar produce espuma quiere decir que contiene una cantidad no despreciable de jabón, en cuyo caso lo mejor es aclarar después de usarla para retirar posibles restos de este. ¿Nuestra recomendación? Mejor un agua micelar con poco jabón que no haya que aclarar, porque cuando la aclaras también estás retirando los ingredientes que hidratan y cuidan tu piel, así que estarías gastando dinero para nada. Un buen agua micelar tiene que poder aplicarse sin aclarado.
  • No vamos a olvidarnos de las pieles sensibles que son incluso intolerantes al agua: para estas el agua micelar es una solución maravillosa que les permite una limpieza a fondo sin las incomodidades derivadas del uso de agua corriente.
  • En ocasiones puede que quieras hacer eso que se ha dado en llamar una doble limpieza, cuando hay mucho maquillaje o grasa en tu piel. Empieza entonces con un producto oleoso y suave (los aceites vegetales son unos magníficos desmaquillantes) para retirar la mayor cantidad de producto o sebo y hazlo -¡de nuevo!- con suavidad. ??A continuación usa el agua micelar para rematar la faena. Los resultados te sorprenderán.
  • Puedes usarla para hacer una primera limpieza y luego utilizar un producto desmaquillador, pero renunciarás a dejar sobre tu piel sus ingredientes y sus ventajas.
  • Cuando tengas la sensación de que tras su uso te queda la cara muy mojada, sécala con un algodón limpio o con una toalla y dando pequeños toques.
  • Si después del agua micelar vas a utilizar un sérum de base acuosa es aconsejable que dejes cierta humedad sobre la piel: el sérum se absorberá mejor.
  • Utilízala por la mañana para limpiar tu rostro en un solo y completo gesto.
  • Úsala por la noche para eliminar el maquillaje y dejar tu piel despejada para los tratamientos nocturnos.
  • No olvides limpiar también el cuello, el escote, la zona de las orejas y sus alrededores y la línea donde nace el cabello.

En pocas palabras

Todo sobre el agua micelar

El agua micelar es un producto que limpia la piel en profundidad de forma rápida, fácil, suave y muy efectiva y que también puede sustituir a los desmaquilladores.

Pero el agua micelar es más que un simple limpiador, ya que tonifica, hidrata, cuida la piel, la prepara para los subsiguientes tratamientos, incrementando su efectividad y, además, cuida y mejora la barrera cutánea y el pH del cutis.

Sus ingredientes son al mismo tiempo efectivos y amables con la piel y no contiene (o no debería contener) ningún irritante, secante, astrigente, perfume u otro cualquiera que resulte agresivo con la piel.

Está indicada para todo tipo de pieles y es perfecta para las más sensibles y delicadas.

Es cómoda de utilizar, muy versatil y no es necesario aclararla tras su uso.

Eso sí, no sustituye a las limpiezas más profundas, como las mascarillas (limpiadoras, claro) o los exfoliantes y si usas alguno de ellos de vez en cuando, utiliza el agua micelar para una primera limpieza, antes del tratamiento que hayas elegido, y también después: retirará cualquier resto que pueda haber quedado en la piel y la tonificará, dejándola fresca y preparada para el sérum y/o la hidratante.

Cuando la pruebes descubrirás sus muchas ventajas, pero ten cuidado, porque engancha. ?

¿Te gustan los retos? Atrévete a hacer tu propia agua micelar casera.

Una última recomendación: puesto que es un producto de limpieza de uso diario deberías notar sus efectos casi desde el primer uso y de no ser así a lo mejor tienes que plantearte cambiar y buscar otra.

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