¿Limpiar y desmaquillar es lo mismo?

¿Limpiar y desmaquillar es lo mismo?

Diferencias entre limpiar y desmaquillar el rostro

Para los novatos, el mundo de la belleza es desconcertante. Con un trillón de productos disponibles (todos tentadores, por cierto), a veces es difícil saber cuál es el adecuado, en qué momento usarlo y cómo hacerlo.

La confusión puede alcanzar niveles desconcertantes cuando hay que elegir entre productos que, aparentemente, realizan las mismas funciones o muy parecidas.

Exactamente eso es lo que pasa con los desmaquillantes y los limpiadores faciales.

Dado que tanto retirar el maquillaje como limpiar el rostro constituyen la primera línea del cuidado de la piel, no es un asunto que deba tomarse a la ligera.

No es lo mismo limpiar y desmaquillar

Desmaquillar consiste en eliminar del rostro el maquillaje, dejándolo completamente libre de cualquier producto: base, color, sombra de ojos, máscara de pestañas, eyeliner, lápiz de labios… ¡todos fuera!

Pero el proceso de desmaquillar no implica dejar la piel realmente limpia de todo lo que no sea maquillaje, ni siquiera de los restos microscópicos de este.

Por lo que una vez que -al menos aparentemente- no queda maquillaje, es necesario limpiar la piel en profundidad. No hacerlo puede estropear la piel a medio plazo porque se acumulan toda clase de impurezas.

Si no te maquillas nunca no tienes necesidad de utilizar productos desmaquillantes y no debes hacerlo, es de cajón.

Pero todas las pieles necesitan, como mínimo, una limpieza diaria.

Vamos a verlo un poco más detenidamente.

Qué es y para qué sirve el desmaquillante

Por mucho que tu maquillaje lo hayas elegido con cuidado y específicamente para tu piel y sus condiciones, no es un tratamiento sino una técnica de enmascaramiento que cubre la piel con ingredientes destinados a uniformarla temporalmente, disimulando todo tipo de imperfecciones y resaltando los mejores rasgos de cada rostro.

Esto supone la utilización de compuestos densos, que se adhieren a la superficie cutánea y que están diseñados para permanecer en ella durante horas, cubriendo totalmente la epidermis.

Normalmente, además, no se utiliza un solo producto sino que se aplican varias capas de diferentes texturas, desde la base hasta el colorete.

Que antes de maquillarte utilices una crema hidratante no supone que la piel esté a salvo de los efectos de acumular varias capas de ingredientes grasos, densos y muy oclusivos. De hecho las cremas protegen, pero también mejoran la adherencia del maquillaje.

Como la piel no está hecha para estar así, «tapada», es preciso retirar el maquillaje a diario y permitir que nuestra dermis disfrute durante algunas horas al día de «libertad», para poder llevar a cabo sus funciones sin alteraciones ni sustancias que puedan interferir.

Los desmaquillantes cumplen esta función a la perfección pero su trabajo se limita exactamente a ella, por mucho que pueda parecerlo, no limpian la piel, sólo retiran las capas que hay sobre esta.

Funcionan mejor cuando sus ingredientes y sus fórmulas se asemejan a las de los productos utilizados en el maquillaje: los limpiadores oleosos son mejores para eliminar el maquillaje de larga duración. que contiene muchos ingredientes realmente grasos, ya que pueden descomponer el producto mejor que los limpiadores a base de agua.

El maquillaje no es suciedad pero sí puede ensuciar la piel si no se retira a diario y totalmente.

También el maquillaje de distintas zonas del rostro tiene diferentes texturas: las sombras de ojos, los lápices, perfiladores y el rímel tienen bases muy grasas y son más difíciles de eliminar.

La mayoría de los productos para desmaquillar están compuestos principalmente por agua, aceites y conservantes en diferentes proporciones, según su cometido.

De la misma forma que el maquillaje «va sobre la piel», los desmaquillantes, en líneas generales, solo son capaces de retirar lo que «va sobre la piel».

Decimos en líneas generales porque desde hace ya algo de tiempo existen productos como el agua micelar que son capaces de desmaquillar, limpiar y hasta hidratar y tratar la piel.

A la hora de elegir un desmaquillante tienes que tener en cuenta varios factores como tu tipo de piel, las características del maquillaje que usas, la cantidad que te pones, las capas que aplicas, tus preferencias, etc.

Para saber más sobre desmaquillantes y cómo elegir el mejor para ti: Qué producto elegir para desmaquillarte.

También puedes optar por hacer tu propio desmaquillante casero.

Qué es y para que sirve la limpieza facial

Limpiar o desmaquillar el rostro no es lo mismo

Los limpiadores van un paso más allá y eliminan todo tipo de suciedad, el exceso de grasa, microorganismos y los restos invisibles del maquillaje.

Están compuestos de ingredientes grasos, acuosos, aditivos para mantener la fórmula y tensoactivos, que son los encargados de atrapar y retirar la suciedad, ya sea hidro o liposoluble (que se disuelve en agua o en grasa).

Estos tensoactivos pueden ser sulfatos (que no son lo mejor para la piel), glucósidos o derivados del coco.

Tienen mayor capacidad de penetración que los desmaquillantes y consiguen retirar toda la suciedad que la piel acumula a lo largo del día así como los imperceptibles restos de maquillaje.

Por su composición no son adecuados para quitar el maquillaje (excepto, de nuevo, el agua micelar: Qué es y para qué sirve el agua micelar) pero son exactamente lo que la piel necesita para estar quedar completamente despejada de cualquier suciedad: grasa, células muertas, partículas de contaminación, etc.

En realidad la diferencia es fácil de apreciar incluso en el nombre de cada tipo de producto: los desmaquillantes retiran el maquillaje pero no limpian la piel a fondo y los limpiadores limpian la piel pero no pueden quitar el maquillaje.

De hecho, si intentas retirar el maquillaje con un limpiador verás que es prácticamente imposible quitarlo del todo: tienes que insistir e insistir, irritando la piel y sin conseguir eliminarlo del todo.

Igual que ocurre con los desmaquillantes, elegir un limpiador facial puede no ser fácil: te ayudamos a hacerlo en nuestro post Necesidades básicas del cuidado de la piel.

¿Desmaquillar o limpiar?

La piel debería estar lo más limpia posible pero es inevitable que durante el día vaya acumulando suciedad de cualquier clase, desde polvo que se adhiere, el sebo natural que se acumula, las partículas de contaminación, las células epiteliales que no se desprenden…

Por otro lado, una limpieza continua puede comprometer el efecto barrera cutáneo.

Para tener la piel limpia y sana a la vez lo ideal es limpiarla por la mañana con algún limpiador no agresivo y volver a hacerlo por la noche, antes de los tratamientos como el sérum y/o la hidratante, que deben ponerse sobre el cutis despejado.

Si te maquillas o cuando te maquilles, por la noche tendrás que retirar el maquillaje antes del ritual de limpieza.

No puedes simplemente desmaquillarte porque dejarás en la piel restos imperceptibles pero que están ahí, se irán degradando y afectarán a tu equilibrio cutáneo, taponando poros y siendo un caldo de cultivo para infecciones como el acné.

La limpieza facial es necesaria a diario, al menos una vez y mejor dos, mañana y noche.

El desmaquillado solo tiene sentido cuando previamente te has maquillado. Pero a poco maquillaje que utilices lo suyo es retirarlo con productos ad hoc y de la forma correcta para evitar problemas.

Y siempre, después de quitar todo el maquillaje (poniendo especial atención a la línea del cabello, las orejas y sus alrededores, el cuello y demás zona «marginales») hay que limpiar bien la piel.

Si utilizas un protector solar es posible que un desmaquillante te ayude a eliminarlo del todo, cosa que en algunos casos no es fácil.

Y si usas cremas o protectores con color tienes que considerarlos maquillaje y obrar en consecuencia: tienen colorantes que no se quitan bien con un simple limpiador.

Qué es la doble limpieza

No es lo mismo limpiar y desmaquillar el rostro

Es algo que se ha puesto muy de moda en el mundo cosmético: la doble limpieza, también llamada limpieza coreana (Doble limpieza facial).

Básicamente consiste en hacer la limpieza facial en dos pasos, primero con un producto oleoso y luego con uno acuoso.

Es una limpieza, no un sistema para quitar el maquillaje en el primer paso y luego limpiar en el segundo, aunque sí hay aceites que funcionan muy bien como desmaquillantes (Usar aceite de coco para desmaquillar el rostro), lo que significa que si quieres usarla tendrás que hacerlo una vez hayas suprimido todo el maquillaje.

Pero en líneas generales los limpiadores oleosos no están indicados para desmaquillar, por eso es importante que sepas distinguir entre unos y otros y elijas de acuerdo a tus necesidades.

La doble limpieza puedes usarla cuando te maquillas, porque ayuda a dejar el rostro inmaculado.

Cómo cuidar el cutis para tenerlo siempre limpio

Te vamos a dar un esquema básico de la rutina de limpieza de la piel, un gesto al que no damos demasiada importancia pero que es básico para tener la piel sana y para que los tratamientos que aplicamos, e incluso el maquillaje que usamos, funcionen correctamente y nos den los resultados que deseamos.

Sin una base adecuada no hay maquillaje que aguante y pueda conseguir que tu rostro luzca perfecto.

La piel limpia y bien tratada es un lienzo perfecto pero la piel descuidada dará como resultado un maquillaje irregular, con parches, que no queda adherido ni se mantiene durante el día.

Por la mañana, dando por hecho que te has acostado con la cara ya limpia y has aplicado tu tratamiento nocturno hidratante y de cuidado facial, una buena limpieza es suficiente.

Existen muchísimos tipos de limpiadores y el o los que elijas marcarán los pasos a seguir, ya que no es lo mismo lavarse la cara con agua y jabón (si lo haces utiliza un jabón especial para el rostro) que usar leche y tónico, agua micelar o gel facial, por ejemplo.

En 5 formas naturales de limpiarte la cara encontrarás formas efectivas y nada agresivas de hacerlo con todas las garantías.

Elijas el sistema que elijas cerciórate de que es amable con tu piel, no contiene irritantes, ingredientes agresivos, secantes o excesivamente astringentes o exfoliantes y opta, como norma, por productos hechos con materias primas de origen natural en su totalidad o en su mayor parte, con pocos conservantes, sin alcohol, perfumes, colorantes, etc.

Tras la limpieza ponte un sérum que trate a fondo tu piel (si no tienes ningún problema que tratar usa uno hidratante, que estimule y proteja tu piel), la crema, el protector solar y el maquillaje, si lo usas.

Por la noche lo primero que debes hacer es retirar el maquillaje completamente, empezando por los ojos y procurando no frotar la piel para no irritarla ni erosionarla.

Una vez hecho, límpiate la cara de nuevo. Puede que prefieras tener un limpiador diferente al de la mañana, más contundente para verificar una limpieza más radical.

Con la cara bien limpia y fresca tu piel está preparada para el cuidado nocturno, que debería consistir en un sérum tratante, que también puede ser más intenso que el de día, y una hidratante que remate, nutriendo y protegiendo tu piel.

Recuerda que la piel limpia es el primer paso imprescindible pero no es suficiente sin hidratación y otros cuidados.

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