15 errores a evitar al lavarte la cara ???

15 errores a evitar al lavarte la cara ???

¡Qué fácil parece lo de lavarse la cara! ¿Verdad?

Y sin embargo, hasta un gesto tan cotidiano y trivial puede ser un regalo envenenado si no lo hacemos adecuadamente.

A lo mejor te parece que no hay forma de hacerlo mal, porque se trata solo de lavar la cara, pero hay muchas «tontás» que puedes estar haciendo y que tienen consecuencias para tu piel.

Nosotros hemos encontrado ¡15 errores que debes evitar al lavarte la cara! ¡Tantos en tan poco tiempo (lavar la cara lleva algunos minutos, como mucho)! Y seguro que hay más.

No lavar la cara adecuadamente puede suponer más brotes de lo que sea, según tu piel: acné, dermatitis, alergias, irritación, manchas… ¡hay para elegir!

Un lavado deficiente puede facilitar infecciones, incluidas las oculares, y es un billete directo a una piel en peor estado y más envejecida.

Así que ya que te lavas la cara a diario, seguramente dos veces (es lo ideal, en principio, y te lo explicamos con todo detalle), párate a comprobar que lo haces bien y que no estás cometiendo pequeños y constantes errores que darían al traste con tus esfuerzos.

Importa trabajar en pro de tu piel y nunca contra ella.

Te damos un respiro: al final tienes algunos trucos para lavarte la cara adecuadamente y dejarla perfecta para los tratamientos con sérum y crema hidratante.

Y no creas que si eres hombre esto no va contigo, porque también tienes una piel que cuidar (Mejores limpiadores faciales para hombre). ?

15 errores a evitar al lavarte la cara

15 errores a evitar al lavarte la cara

Como somos muy generosos, te vamos a contar 16: tenemos el error cero para ti.

0. No lavarte la cara a diario

No hacerlo al menos una vez cada día, preferentemente por la noche, es un muy mal principio. La piel necesita estar limpia para trabajar de la mejor manera posible.

La limpieza está en la base de cualquier cuidado facial (??Necesidades básicas del cuidado de la piel??).

1. Creer que basta con agua y jabón

Hasta los años 60/70 los anuncios de productos para limpiar el rostro se solían reducir a pastillas de jabón que prometían dejar tu piel limpia y suave.

Pero lo cierto es que difícilmente el jabón es suficiente y suele ser, además, agresivo: arrasa la barrera cutánea y reseca. Ni siquiera los jabones sin jabón (¿?¡! ?) son una buena opción a no ser que tengas problemas muy concretos de piel.

¡Ojo! Lo que no vale para las pieles femeninas tampoco vale para las masculinas. Ser hombre no es razón para no cuidar la piel, y también tus cuidados empiezan con una limpieza sensata.

¡Tenemos para ti una selección de limpiadores faciales para hombre que te va a encantar!

2. Pensar que todas las aguas son iguales

No lo son y si tienes la mala suerte de vivir en un lugar en el que el agua del grifo es especialmente dura tu piel lo va a acusar.

Hay opciones, desde usar agua mineral para aclararte la piel hasta utilizar una buena agua micelar que te ahorre el aclarado final.

Si el agua del grifo no sirve para hacer café y deja los garbanzos más duros que cuando estaban secos es posible que no sea una buena idea usarla para la delicada piel de rostro a diario.

3. No lavarte las manos antes de lavarte la cara

Las manos están en continuo contacto con todo y no somos conscientes de la cantidad de cosas y superficies que tocamos con ellas.

Lavarte las manos antes de limpiar tu rostro evitará que bacterias y otros microorganismos se queden a vivir en tu piel, que dejes restos de grasa, de suciedad, de químicos, etc.

4. Utilizar gel de ducha o de manos para limpiarte la cara

Si no es como el jabón se le parece mucho y puede resultar aún peor.

La piel de la cara no es como la del resto del cuerpo, ni en grosor, ni en pH ni en otras características, y está siempre expuesta.

Solo la piel de las manos soporta un estrés mayor, pero está claro que tampoco es como la del rostro, así que ni siquiera en la ducha uses el gel y limítate al agua.

Al salir puedes hacerte una limpieza ligera pero apropiada con un producto que cuide tu cutis y mantenga su pH (fundamental para una barrera sana).

5. No usar el limpiador apropiado

Errores a evitar al lavarte la cara

No solo importa tu tipo de piel: los ingredientes son la base de cualquier cosmético y tienes que distinguir entre los que sí quieres y los que no debes ponerte nunca.

Descarta el alcohol etílico, que aparece en el INCI como alcohol o bien como alcohol denat, pero no lo confundas con otros alcoholes vegetales que son hidratantes, suavizantes y magníficos para la piel.

Mejor mucho ingrediente de origen natural y pocos o ninguno de origen mineral, como los hidrocarburos (la vaselina, por ejemplo, o la glicerina derivada del petróleo), o sintético, como las siliconas. Y no olvides comprobar los conservantes y demás aditivos.

Nada de perfumes ni fragancias añadidas y nada de colorantes.

Ve más allá de la publicidad y descubre qué llevan realmente tus productos.

Puedes ver los que más nos han gustado ?? y por qué.

6. Pensar que desmaquillar y limpiar son la misma cosa

¡Ni de lejos! La limpieza va después del desmaquillado y no puedes obviarla porque cuando te desmaquillas siempre quedan residuos en la piel que es imprescindible eliminar por completo.

Si no lo tienes claro te lo contamos más despacio en ¿Limpiar y desmaquillar es lo mismo? ¡No te lo pierdas! ????

7. No utilizar bien tu producto limpiador

Tienes que saber cómo se usa y cómo se retira para sacarle todo el partido y evitar que hacerlo mal se vuelva contra tu piel.

Hay limpiadores que se aplican sobre la piel seca; otros, sobre la piel húmeda; algunos deben aclararse y otros no; los hay que es mejor quitar con una toalla húmeda… tienes que leer las instrucciones y seguirlas cada vez que pruebes uno nuevo, sin dar por sentado que ya sabes cómo utilizarlo.

8. Olvidar que la cara no es solo la cara

Y que, en muchas ocasiones, las apariencias engañan mucho.

Tienes que contar con el cuello (entero, no solo la parte delantera), las orejas y por detrás de las mismas, la línea de nacimiento del pelo, incluidas las patillas, las cejas… no puedes dejarte un solo milímetro sin limpiar.

Debes asegurarte de que los ojos y los labios quedan totalmente limpios, porque son zona con muchos pliegues y muy tramposas. ⚠

9. Frotar y restregar

Sé literal en la interpretación de las palabras: decimos lavar o limpiar la cara, no fregar.

Extiende los productos con suavidad y retíralos con la misma suavidad: puedes utilizar movimientos de deslizamiento o en círculo, pero sin presionar la piel en exceso, tirar de ella, etc.

Lo mismo reza a la hora de secarte el rostro: toallas de algodón y con toques, nunca frotando.

Frotar la piel con demasiada dureza o con materiales exfoliantes puede provocar microdesgarros en la piel, así como una eliminación excesiva de aceites esenciales que la secarán.

10. Abusar de la exfoliación

Exfoliar viene de algo así como «retirar las hojas» (en realidad es una forma culta de decir «deshojar») y hace referencia, sobre todo, al acto de eliminar las células muertas de la superficie cutánea, aunque también incluye quitar restos de grasa, de productos (restos microscópicos de maquillaje, de cremas) y de suciedad.

Si te pasas se te acabarán las células muertas y empezarás a atacar a las vivas, las que deben quedarse en su sitio a cumplir con su valiosísimo cometido, que es, ni más ni menos, que proteger la dermis y, por extensión, todo el organismo.

La barrera cutánea es sagrada y hay que cuidarla con mimo y esmero, porque es de esas cosas que solo echas de menos cuando te faltan, pero que te falte en un problema no pequeño.

11. Usar agua demasiado caliente

Errores que debes evitar al lavarte la cara

Aunque no lo aprecies porque tengas la piel acostumbrada al agua caliente, estás escaldando tu piel y con ello, de nuevo, cargándote la barrera y las defensas naturales: fuera la grasa necesaria, fuera la humedad.

El agua caliente dilata los poros, haciendo más fácil que se ensucien y contaminen; reseca y vuelve frágil la piel; provoca inflamación…

El agua para la cara debe ser siempre tibia (es decir, templada tirando a fría, no a caliente) para que el justo calor que aporta ayude a retirar toda la suciedad.

Un último aclarado con agua fría, una vez que la piel ya esté limpia, dejará una sensación muy agradable y fresca, ayudando a reducir la inflamación, cerrando poros y tonificando el cutis.

12. Pasarse con la limpieza

Limpiar demasiado la piel puede ser tan perjudicial como no hacerlo lo suficiente, por lo que ya hemos visto: te cargas sus defensas.

No debes limpiarte muchas veces al día (dos es la media ideal) y no debes limpiarte en cada ocasión como lo harías con una superficie contaminada.

Incluso después de hacer deporte o ejercicio, cuando sudas, es bueno hacer un lavado de cara, pero que sea con agua y poco más: el sudor también ayuda a limpiar (es un sistema natural y por algo está ahí) y como es una emulsión, trabaja tanto con los elementos acuosos como con los grasos, así que un poco de agua fresca, confianza en los procesos naturales y a esperar hasta la limpieza facial nocturna. ?

13. Utilizar demasiados limpiadores

Seguramente has oído hablar de la doble limpieza facial, pero -y volvemos a la importancia de ser literales- fíjate que es doble, no triple ni cuádruple ni infinita (si no la conoces puedes hacerlo en Doble limpieza facial).

Es verdad que la industria cosmética intenta que compremos de todo, pero hasta en su marketing hay límites, porque saben mejor que nadie que el exceso lleva a la catástrofe y eso les supondría una reducción en las ventas. Es una pista.

Elije un único limpiador o un único sistema cada vez. Puedes usar diferentes productos y métodos en distintos momentos: por la mañana un limpiador más ligero y por la noche, sobre todo si te maquillas, hacerte una doble limpieza. Es un plan perfecto.

Descubre en 7 formas naturales de limpiarte la cara algunos limpiadores que tienes a mano sin saberlo.

14. Has hecho de las toallitas tu sistema de limpieza

O las usas para desmaquillarte. Cualquiera de las dos opciones conduce a la catástrofe.

Las toallitas son un sistema que está lejos de ser el mejor, incluso de ser bueno. Sirven para lo que sirven y no se debe abusar de ellas.

Son tan cómodas y rápidas como poco efectivas e incluso peligrosas, cuando se emplean un día tras otro. Tienes toda la información en Toallitas desmaquillantes, ¿son buena opción?

Una alternativa mucho mejor es que aprendas a hacer un limpiador casero: ‼️??te contamos cómo aquí??‼️?

15. No hidratar inmediatamente después del lavado

No deberías dejar pasar más de un minuto entre la limpieza y la aplicación de un tratamiento hidratante.

Un sérum penetrará con mucha más facilidad en la piel recién lavada, despejada y fresca, ayudará a retener la humedad y tendrá efectos más notorios. Incluso puedes dejar cierta humedad sobre la piel, sin secarte del todo tras el último aclarado, para facilitar tanto la penetración del sérum como la hidratación.

Si no usas sérum ponte directamente una crema en cuanto hayas terminado con la limpieza.

Cómo limpiar el rostro correctamente

Los errores que debes evitar al lavarte la cara

En realidad lo dicho hasta ahora supone una gran orientación a la hora de lavar la cara.

Es un ritual sencillo que puede hacerse en poco tiempo, pero no precipitadamente, porque hay que dejar la piel limpia hasta de limpiadores (al menos, de la mayoría de ellos).

Ya hemos advertido de la importancia de leer y seguir las instrucciones de cada producto con rigor.

Al margen de cada caso, hay varios pasos genéricos a tener en cuenta.

1. Desmaquíllate bien antes de lavar tu cara

Los limpiadores no son necesariamente buenos desmaquilladores y si dejas muchos restos no los quitarán y no tendrás la piel limpia.

Pon especial cuidado con los ojos y, si es necesario, utiliza un desmaquillante específico (5 Mejores desmaquillantes de ojos).

2. Si tienes que usar agua, que sea tibia

Tampoco el agua fría es aconsejable porque no facilita la retirada de la suciedad. Puedes regular la temperatura hasta encontrar la que mejor te vaya, pero ya sabes: ni fría ni caliente… ¡cero grados! ??? (lo siento pero no puedo resistirme a ese chiste ?‍♀️?)

3. Trabaja con suavidad y delicadeza

Se trata de limpiar sin arrasar y de dejar lo más intacta posible la piel, respetando su pH y su equilibrio.

4. Deja que tu piel te hable y escúchala

Si usas productos que no necesitan aclarado pero no te sientes bien si no te aclaras al final, hazlo. Usa agua y no abuses.

En ese caso, ten a mano un tónico y termina con él: si eliges el correcto te dejará la piel fresca, mucha sensación de limpieza y, lo más importante, restaurará en un periquete el pH, te hidratará y, como su nombre indica, tonificará tu cara.

Hay productos que ya tonifican si no los aclaras, como el agua micelar, pero algunas son muy jabonosas y mucha gente sí las aclara, con lo que sus beneficios pueden desaparecer o reducirse mucho.

5. Un ligero toque de exfoliante sí, pero más no

Si tu limpiador exfolia mucho, la piel acabará resintiéndose: se irritará con más facilidad, perderá -¡otra vez!- su protección natural (justo por eso se irrita), tendrá microabrasiones y erosiones que pueden derivar en infecciones…

Un «toque» de un exfoliante químico puede ayudar en la limpieza, pero un limpiador/exfoliante no es un artículo de uso diario.

6. Cambia si tu piel cambia

La edad, las hormonas, el clima, la dieta… son muchos los factores que influyen en el estado de la piel y pueden provocar cambios.

Cuando los notes, reacciona y cambia los productos, la frecuencia del lavado (no más de dos veces al día, pase lo que pase), la forma de hacerlo… lo que haga falta en cuanto notes que la piel ya no está tan bien como solía o necesita otras cosas.

La piel está viva y es un reflejo constante de cómo vivimos y cómo estamos.

7. Cuando un limpiador te irrite o te dañe, descártalo

Los limpiadores no deben exacerbar la piel, más bien al contrario, deberían servir para calmarla y relajarla.

Incluso si tu limpiador tiene un exfoliante no tendría por qué causar molestias (se supone que está en concentraciones muy bajas), así que al mínimo aviso, reacciona.

8. No te obsesiones con la limpieza

Un régimen de cuidados cutáneos constantes y sensatos ayudará a tu piel a estar en las mejores condiciones. Confía en sus capacidades y sé una ayuda, nunca un obstáculo o un impulso desmesurado.

Esperamos que estos consejos sobre lo que hacer y lo que no a la hora de lavarte la cara te ayuden y te sirvan para cuidar tu cutis y lucir una piel espectacular todos los días del año.

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