Esponjas desmaquillantes ¿como se usan?

Las esponjas desmaquillantes

Esponjas desmaquillantes, ¿te suenan? 🧽 🙃

Puede que no hayas oído hablar de ellas en la vida o que te hagan rememorar artilugios antiguos, usados por nuestras abuelas o bisabuelas.

Pero las esponjas para desmaquillar han vuelto con ímpetu renovado.

Probablemente utilices esponjas para maquillarte, de varios tipos y formas, sin haber caído en la cuenta de que es una herramienta que puede ser perfecta también para desmaquillar.

¿Tienes claro que el proceso de desmaquillado es uno de los gestos más importantes en el cuidado de la piel? ¿Y que la piel necesita estar muy limpia como primer paso tenerla sana y que luzca maravillosa?

Entonces estarás de acuerdo en que encontrar un buen sistema para desmaquillarte es fundamental, y las esponjas desmaquillantes pueden ser la respuesta a tus plegarias.

Por supuesto que no son iguales a las que usas para maquillarte, así que te contamos cómo son, cómo se usan y qué ventajas y desventajas tienen.

¿Qué es una esponja desmaquillante?

Como podrás deducir fácilmente, se trata de un «artilugio» para retirar el maquillaje.

La definición que da la RAE de esponja es: «Cuerpo que, por su elasticidad, porosidad y suavidad, sirve como utensilio de limpieza». 

En cuanto al adjetivo esponjoso, la RAE lo define como algo «Que es muy poroso, hueco y más ligero de lo que corresponde a su volumen». 

Así que una esponja es un cuerpo poroso, hueco y muy ligero con respecto a su volumen. Pero también es un cuerpo que tiene la capacidad de absorber y retener líquidos.

Las esponjas de todo tipo toman su nombre de los espongiarios, animales invertebrados marinos muy «raritos» que carecen de órganos.

De hecho se pueden comprar esponjas naturales y son las que más se utilizan para los bebés.

Otra característica de las esponjas es que atrapan partículas y las retiran de las superficies.

Así pues, puedes usar las esponjas para retirar el maquillaje de la superficie de tu rostro, empapándola con agua y/o cualquier otro producto desmaquillante.

Tipos de esponjas desmaquillantes

Básicamente las hay naturales y artificiales.

Entre las naturales están las acuáticas y las vegetales. La mayoría de las acuáticas crecen en el mar y solo unas pocas (alrededor de 150) lo hacen en agua dulce.

Las vegetales, también conocidas como luffas, pertenecen a la familia de las cucurbitáceas (como las calabazas, los calabacines,  los pepinos o las sandías), se cultivan casi en exclusiva para el mercado de esponjas y tras someter los frutos a un proceso, quedan unas esponjas maravillosas y perfectas para la piel.

Hay esponjas hechas con esparto, con sisal, con celulosa y otras materias primas vegetales, pero no todas son adecuadas para retirar el maquillaje y tratar una zona tan delicada como el rostro.

Las artificiales suelen estar hechas con productos derivados del petróleo, imitan a las naturales pero suponen una carga para el medio ambiente porque necesitan ser renovadas periódicamente, como las naturales, pero no son reciclables ni biodegradables.

Cómo se usan las esponjas desmaquillantes

Esponjas desmaquillantes

Puedes usarlas solo con agua, empapando la esponja y escurriéndola un poco para que no gotee, pero les sacarás todo el partido si a la hora de utilizarlas añades un poco de tu desmaquillante favorito.

Trabajan mejor con productos acuosos que con los oleosos, que se quedan pegados a las fibras y son más difíciles de eliminar.

Añadir agua micelar, por ejemplo, da resultados magníficos y puede suponerte un ahorro considerable respecto a usar algodón o discos desmaquillantes reutilizables.

Las esponjas, cuando están secas, presentan una textura dura y rugosa, pero en cuanto se mojan se vuelven blandas y suaves.

Es posible, sobre todo si usas esponjas naturales, que tengas que mojarlas muy bien antes de usarlas, introduciéndolas en agua unos minutos hasta que se ablanden del todo.

Una vez mojada, el procedimiento es tan sencillo como pasarla por el rostro con movimientos circulares, desde el centro hacia afuera, sin ejercer demasiada presión (por mucho que se trate de una esponja no estás fregoteándote la cara 😂).

Empieza por los ojos y los labios y termina con el resto de la cara y el cuello, sin olvidar las orejas, la línea del pelo y el arranque del escote (Cómo desmaquillar el rostro correctamente).

Puedes y debes aclararla tantas veces como sea necesario, para evitar restregar el maquillaje por todas partes.

Cuando hayas terminado la misma esponja te servirá para dejar tu piel perfectamente limpia, una vez la hayas aclarado, usando de nuevo agua micelar o tu limpiador facial preferido.

Remata la faena con un tónico (o, de nuevo, agua micelar) para que tu piel quede fresca y recupere su pH natural.

Es muy importante que tu esponja esté siempre limpia y seca cuando no la usas.

Cómo limpiar y mantener las esponjas faciales desmaquillantes

Ya sean naturales o artificiales, las esponjas son un potencial nido de todo tipo de vida microscópica indeseada si no las cuidas adecuadamente:

  • En las naturales, por su propia condición, cuando no están secas, crecen y se desarrollan con facilidad bacterias y hongos, entre otras forma de vida nada estimulantes.
  • En el material de las artificiales se crean microgrietas en las que también aparecen rápidamente bacterias y hongos.

El primer paso para tener las esponjas en las mejores condiciones es aclararlas, limpiarlas muy bien y escurrirlas totalmente después de cada uso.

El segundo paso es dejarlas en un lugar en el que se puedan secar del todo entre uso y uso, porque la humedad es su peor enemigo junto con la suciedad.

De vez en cuando tienes que hacer una limpieza más a fondo, que implique desinfectarla.

Te contamos varios métodos para hacerlo con todas las garantías.

Alcohol

Mezcla tres cuartas partes de alcohol de 70º (el normal suele ser de 96º), que encontrarás en farmacias, con una cuarta parte de agua, 5 gotas de aceite esencial de limón y una cucharada de café de jabón negro.

Sumerge la esponja en el preparado (que es totalmente natural) y déjala un buen rato. Termina aclarándola muy bien con agua.

Aceite esencial

El método más natural para desinfectar la esponja es sumergirla en agua hervida a la que puedes añadir aceite esencial de tomillo, de romero o de limón, que son muy buenos desinfectantes y antisépticos. .

Termina la operación enjuagando bien la esponja.

Limón

Cómo usar esponjas desmaquillantes

Exprime uno o dos limones (dependerá de su tamaño y del de tu esponja) y deja la esponja sumergida en el zumo durante toda la noche.

Y… ¡eso es, aclárala muy bien!

Bicarbonato sódico

Calienta un litro de agua y añade una cucharada sopera de bicarbonato. Mezcla bien hasta que se disuelva del todo y deja la esponja dentro durante un mínimo de 4 horas.

¡Hala, a aclarar bien y a otra cosa! 😉

Microondas

Moja la esponja, introdúcela en un recipiente apto para el microondas y déjala durante 30 segundos o menos, dependiendo de la potencia de tu horno.

No metas la esponja en agua y directamente al horno, se trata de meterla mojada para que el agua que contenga se evapore y desinfecte, así que debe estar mojada pero no sumergida.

No lo hagas nunca con la esponja seca o casi seca.

Lavavajillas

Increíble pero  cierto: coloca la esponja dentro de la cesta de los cubiertos para evitar que se mueva y ¡listo!

Te quedará limpia y desinfectada… ¡sin necesidad de aclararla! 🤣

Vinagre blanco

¡Atención! Este sistema solo funciona con esponjas sintéticas.

En un recipiente pon vinagre blanco y agua a partes iguales y deja la esponja dentro durante 24 horas, o bien caliéntala en el microondas durante dos mintuos.

Lejía

Para desinfectar la esponja de forma natural y sencilla, basta con sumergirla unos minutos en un recipiente lleno de agua con lejía (al 50%).

Eliminarás todas las bacterias, pero tienes que enjuagarla muy bien después. Si no lo haces puede irritarte.

Incluso si tienes tu esponja desmaquillante en las mejores condiciones, te durará no más de unos 3 meses como mucho.

Tendrás que observarla y cambiarla en cuanto empiece a deteriorarse. De lo contrario, no te servirá como desmaquillante ni como limpiador y puede ser un factor más de riesgo para tu piel, en vez de una solución estupenda.

Ventajas de las esponjas desmaquillantes

Aprende a usar esponjas desmaquillantes

No son pocas y, además, son importantes.

Limpian con suavidad y a fondo

Las fibras de la esponja capturan y se llevan el maquillaje y la suciedad, despejando los poros obstruidos, superando a las toallitas desmaquillantes e incluso al algodón, ya sea en bolitas o en discos.

Por cierto, si usas o vas a usar toallitas desmaquillantes, elígelas entre las mejores.

Exfolian y estimulan la microcirculación cutánea

En este sentido trabajan mejor las naturales, que realizan una exfoliación suave pero contundente.

Para lograrla no necesitas presionar mucho, ni frotar ni arrastrar. 

Mientras las mueves por el rostro no solo retiran el maquillaje, sino que levantan las células cutáneas muertas, se llevan la grasa y dejan la piel limpia y lisa mientras van dando un masaje que mejora la circulación y por lo tanto, la oxigenación del cutis.

Dejan la piel preparada

Usándolas con tu desmaquillador consigues que este cunda más y trabaje de forma más eficiente, que la piel quede más limpia y que los productos tratantes, como el sérum y la hidratante, penetren y actúen de forma óptima.

También sobre una piel más lisa tu maquillaje quedará mejor.

Son aptas para todo tipo de pieles

Eso sí, cuando tengas granos, heridas, acné, etc. sé especialmente suave.

Incluso si tu piel está perfecta, no necesitas presionar mucho ni restregar la esponja para que funcione a la perfección.

Son perfectas para el afeitado

Sí, tanto para distribuir la espuma como para limpiar el rostro después de afeitarte.

Ayudan a que la espuma penetre en la piel, abriendo los folículos pilosos y ablandando la superficie cutánea, mejorando el deslizamiento de las cuchillas y evitando que se produzcan cortes o heridas.

Después del afeitado dejan la piel limpia, desinfectada y suave.

Buenas, bonitas, baratas y a mano

Son baratas y duran mucho. Y si te interesa el medio ambiente, las naturales son biodegradables.

Puedes encontrarlas en muchos sitios (farmacias, droguerías, perfumerías, supermercados) y en packs todavía más económicos.

Desventajas de las esponjas desmaquillantes

Ninguna, siempre y cuando las cuides y las mantengas limpias y secas.

Es su único punto débil y soslayarlo no es difícil.

Una advertencia tonta pero necesaria: no uses nunca la esponja desmaquillante sin haberla humedecido previamente.

Cómo elegir tu esponja desmaquillante

Hay tantas posibilidades y una oferta tan amplia que tendrás que guiarte por tus gustos, tus necesidades y hasta por tu bolsillo.

Algunas pistas:

  • Mejor, siempre, las esponjas naturales.
  • Como las artificiales son más suaves, puedes alternar el uso de unas y otras.
  • Las esponjas con más poder exfoliante no son para todos los días: cada vez que te exfolias eliminas no solo capas de células muertas, grasa y demás, sino que alteras la barrera cutánea, que necesita luego un tiempo para recuperarse. Si lo haces a diario, incluso dos veces al día, no podrá estabilizarse y cumplir con su función, lo que acabará poniendo en riesgo a tu piel.
  • Hay esponjas planas y esponjas con más volumen: tendrás que ver cuál te resulta más cómoda.
  • No te fíes por su aspecto o tacto en seco, cuando las ves y tocas en la tienda, porque al mojarlas se transforman.
  • Si las vas a elegir por el color, comprueba que es solo un capricho: algunas marcas asocian cada color con propiedades específicas, así que tendrás que tenerlo en cuenta para no comprar unas que no sean las que quieres o las mejore para ti.
  • Cuando notes que tu esponja desmaquillante te daña la piel, deséchala, da igual si es nueva.

Esponjas Konjac

Cómo usar esponjas para desmaquillar

Hablar de esponjas desmaquillantes y no nombrar las esponjas Konjac es casi impensable, porque están por todas partes.

Proceden de Oriente, donde se utilizan desde hace siglos.

Son esponjas de origen natural que se obtienen de la raíz de la planta konjac (glucomanano), raíz comestible y ampliamente utilizada en la cocina oriental. Se le atribuyen múltiples beneficios para la salud.

Estas esponjas son especialmente duras cuando están secas, pero al sumergirlas y empaparlas se vuelven muy suaves y maleables.

Diferentes tipos

Todas las esponjas anunciadas como esponjas faciales konjac contienen konjac. Lo que las hace diferentes es su color, que varía en función de los ingredientes que se le hayan agregado.

Las hay con té verde, con arcilla rosa o roja, con carbón vegetal…

La elección de una u otra tiene que ver con tu tipo de piel y lo que quieres o esperas de ella: la de carbón limpia y desinfecta en profundidad, estando indicada para pieles grasas, con acné, etc.; las de arcilla son purificantes e iluminadoras…

También puedes adquirirla sin ingredientes añadidos.

¿Cómo se usa una esponja konjac?

Antes de usarla debes sumergirla en agua durante al menos 10-15 minutos, para que se empape totalmente, se vuelva blanda y se expanda.

Puedes usarla solo con agua o añadiendo algunas gotas de tu desmaquillante o limpiador favoritos.

Por lo demás, se utiliza como las demás esponjas.

Es fundamental limpiarla bien y guardarla en un lugar en el que pueda secarse.

Una vez a la semana, déjala en un recipiente con agua recién hervida durante un par de minutos para desinfectarla.

Tienen una vida media más corta que otras esponjas naturales: no duran más de dos meses (normalmente mes y medio como mucho), dependiendo de cuánto y cómo la uses.

Cuando notes que empieza a deteriorarse debes cambiarla.

Pero… ¡puedes reciclarla!

No solo las esponjas konjac, sino todas las esponjas naturales, pueden tener una segunda vida: sirven para hacer compost.

También puedes ponerlas al fondo de una maceta cuya planta necesite humedad continua: ayudará a mantener los niveles de agua requeridos y, según se vaya descomponiendo, servirá de abono.

Ahora que conoces las esponjas desmaquillantes puedes probarlas: seguramente descubras lo prácticas, cómodas, útiles y sostenibles que son.

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