Exfoliación facial para un cutis radiante ????

Exfoliar la piel puede suponer un antes y un después en tu relación con tu cutis y con los cosméticos.

Se puede decir que la limpieza facial nunca es completa y efectiva si no incluye la exfoliación periódica, y que la piel exfoliada tiene un mejor aspecto y más posibilidades de mantenerse joven y sana.

Pero como se trata de un procedimiento radical y algo extremo, es importante saber cómo hacerlo para evitar problemas y daños, así como conocer los distintos métodos de exfoliación y cuál es el indicado en cada caso.

Está claro que aquí vamos a hablar solo de la exfoliación que podemos realizar en casa y que no supone el uso de sustancias ni procedimientos peligrosos y que deben ser realizados por personal cualificado, con herramientas adecuadas y bajo una estricta supervisión.

En Diferencias entre los peelings y los exfoliantes te explicamos detalladamente en qué consiste cada técnica.

Qué es la exfoliación

Exfoliación facial para un cutis radiante

La palabra exfoliar tiene su origen en el verbo latino «exfoliare» que quiere decir sacar o retirar (ex-) las hojas (folia), separar en láminas.

Exfoliar consiste, por lo tanto, en eliminar las células muertas de la epidermis, favoreciendo y acelerando el proceso natural por el que dichas células acaban desprendiéndose de la piel.

Este proceso natural se realiza más o menos cada 28 días y supone la renovación continua de las células epiteliales.

Como el resto de procesos cutáneos, con la edad se hace más lento y menos eficaz, de forma que las células que deberían desprenderse no lo hacen, lo que puede dar lugar a la aparición de parches escamosos, zonas resecas y poros obstruidos.

La exfoliación puede evitar estos problemas y proporcionar grandes beneficios a cualquier piel, lo que incluyen las pieles masculinas, por supuesto.

Déjanos ayudarte a elegir tu exfoliante facial con nuestros dos post:

Cómo beneficia la exfoliación a tu piel

La verdad es que la exfoliación proporciona grandes beneficios al cutis, siempre y cuando se realice de forma adecuada y con la frecuencia que cada piel precisa y tolera.

De entrada, la exfoliación despeja la piel, librándola de las células muertas que ella no es capaz de eliminar por sí misma, y estimulando la renovación celular cutánea.

Además, impulsa la síntesis del colágeno y de la elastina, las proteínas responsables de la firmeza, la tersura y la flexibilidad de la piel.

Finalmente, evita que la acumulación de células muertas en los poros dé lugar a la obstrucción de los mismos, con lo que se reducen los puntos negros, los granos, comedones y el acné.

Está claro que es un proceso que se da a nivel celular y no se puede ver, pero sí se pueden apreciar sus resultados.

Las células muertas tienden a acumularse y cuando se retiran la piel se vuelve más lisa, más suave, más uniforme y más permeable a los tratamientos diarios.

Es un procedimiento traumático que ofrece resultados inmediatos porque activa los sistemas de defensa y regeneración de la dermis, pero que puede producir más daño que bien si no se realiza de manera apropiada.

Entre otras cosas, la exfoliación, al acelerar el recambio celular, contribuye a la sustitución de las células viejas por otras nuevas, con lo que mejora la apariencia de la piel en varios aspectos:

  • Suaviza la piel, recupera su brillo y reduce las líneas y las arrugas.
  • Aclara las manchas oscuras y ayuda a uniformar el tono de la piel.
  • Elimina espinillas, puntos negros, puntos blancos, etc. (Puntos negros y espinillas: mejor prevenir que curar).
  • Previene los brotes de acné, de dermatitis y otras dolencias cutáneas, los hace menos frecuentes y más leves.
  • Reduce la apariencia de los poros dilatados.
  • Desintoxica la piel estimulando la microcirculación.
  • Controla el exceso de grasa.
  • Incrementa la hidratación y la humectación.
  • Mejora los resultados del maquillaje.
  • Ayuda a obtener un bronceado uniforme.

Tipos de exfoliación

La exfoliación puede ser física o química, según las herramientas que se utilicen.

Exfoliación física o mecánica

Todo sobre la exfoliación facial

Comprende cualquier método que suponga rozar, frotar o restregar la piel con cualquier clase de material, ya sea una toalla, una esponja o algún tipo de material vegetal, mineral o sintético.

Consiste en raspar la superficie de la piel para levantar o desprender las células sobrantes y facilitar así su retirada definitiva.

En este rango se incluyen todos los métodos de limpieza que impliquen cepillos, esponjas, paños, manoplas vegetales, pero también materiales granulosos como cáscaras de frutos secos molidas, posos de café, sal o azúcar, por citar algunos.

En realidad abarca todos los sistemas que impliquen el ejercicio de un trabajo físico.

Es la que ofrece resultados más inmediatos, pero también supone un riesgo real no solo de eliminar la barrera cutánea sino de provocar heridas y microabrasiones que terminarán siendo una puerta abierta a infecciones y otros problemas.

No es recomendable para pieles sensibles o con problemas como dermatitis, acné, rosácea, psoriasis, etc.

Puede ser un buen sistema para determinadas partes del cuerpo en las que la piel es más gruesa y resistente, pero no es recomendable utilizarla con frecuencia para la cara, y cuando se realiza debe hacerse con cuidado y suavidad.

En casa tenemos un montón de productos de uso común que pueden servirnos para hacer una exfoliación mecánica segura y barata: Algunas recetas para hacer exfoliantes faciales caseros.

Exfoliación química

Se realiza con diferentes productos químicos que se aplican sobre la piel, se dejan actuar y se retiran o no, dependiendo de cada producto, por lo que es importante leer las instrucciones y seguirlas al pie de la letra.

Los químicos descomponen las células y la suciedad de la piel y facilitan su retirada.

Se pueden realizar con hidroxiácidos, retinol o enzimas.

Alfahidroxiácidos (AHA)

Son ácidos hidrosolubles (que se disuelven en agua) que se suelen obtener de diferentes frutas.

Cuando están formulados en las condiciones idóneas de pH pueden penetrar hasta la dermis, lo que los hace también más irritantes.

Están indicados en pieles normales, pieles secas o pieles sensibles.

Los más comunes son:

  • Ácido glicólico, obtenido a partir de la caña de azúcar, principalmente.
  • Ácido málico, que se saca de las manzanas.
  • Ácido mandélico, presente en las almendras amargas.
  • Ácido tartárico, derivado de los subproductos de las uvas.
  • Ácido láctico, que se encuentra en la leche y en algunos vegetales.
  • Ácido cítrico, presente en todos los frutos cítricos en mayor o menor proporción.

Betahidroxiácidos (BHA)

Son ácidos solubles en un medio oleoso (liposolubles), tienen mayor capacidad de penetración y por lo tanto de limpieza y eliminación de residuos.

El más conocido y utilizado es el ácido salicílico, que se obtiene de la corteza de los sauces y cuya capacidad de irritación tiene que ver con la concentración y el pH del producto en el que esté incluido.

Es perfecto para las pieles grasas y reduce la inflamación y la irritación (siempre que se utilice en las dosis precisas).

Polihidroxiácidos (PHA)

Mucho más suaves que los AHA, actúan más lentamente pero no suponen ningún peligro de irritación o incluso quemadura química.

Son perfectos para las pieles secas y sensibles por su capacidad hidratante y son exfoliantes muy muy suaves.

Polihidroxibiónicos o Ácidos biónicos (AB)

Conocer la exfoliación facial

Se utilizan sobre todo en combinación con otros ingredientes activos para el tratamiento de afecciones como la psoriasis o la rosácea, por su suavidad y por no suponer ningún riesgo.

Retinoides

Son los químicos derivados de la vitamina A (retinol) y, además de exfoliar, son grandes antioxidantes y estimulantes del colágeno.

Ni el retinol (vitamina A pura) ni algunos de sus derivados se pueden usar en grandes concentraciones porque son muy abrasivos.

Pueden provocar fotosensibilidad, así que hay que utilizarlos por la noche preferentemente. Si se usan durante el día debe hacerse en combinación con un protector solar con un FPS elevado.

Se utilizan para apaciguar la piel dañada por el sol, evitar o rebajar los síntomas del envejecimiento, tratar el acné, proteger la dermis de los radicales libres y estimulando la síntesis del colágeno.

Exfoliantes enzimáticos

Son exfoliantes químicos muy suaves, a base de enzimas vegetales, que actúan despegando las células muertas de la superficie de la piel. Las enzimas son capaces de detectar las células que están listas para desprenderse y no tocar ni dañar a las células sanas.

Siendo una opción maravillosa para las pieles más delicadas, están indicados para todas las pieles y tienen la ventaja añadida de que estimulan la exfoliación natural.

Son relativamente nuevos pero tienen tantas ventajas que se prevé que vaya copando cotas de mercado y sustituyendo, en muchos casos, a otros métodos químicos más agresivos.

Todos estos sistemas químicos son una herramienta muy valiosa para las pieles grasas, con acné, comedones, marcas, manchas, etc.

Los peligros reales de la exfoliación

Un procedimiento que consiste en eliminar la capa superficial de la epidermis supone un riesgo para la salud y el equilibrio de la piel.

No podemos olvidar que la piel es el órgano que nos pone en contacto con el entorno, pero también el que nos defiende de él.

En su superficie se encuentra la capa córnea, formada justamente por células epiteliales que han perdido el núcleo y que crean una barrera física a modo de muro, en el que los ladrillos son las propias células.

El manto ácido o manto hidrolipídico se encarga de cohesionar dichas células y de mantenerlas unidas, entre otras funciones.

La exfoliación elimina esta barrera física y química al tiempo que retira las células sobrantes, así que hay que controlar la frecuencia y la intensidad del procedimiento para no dañar la piel o dejarla sin defensas.

La exfoliación física puede provocar abrasiones y la química irritar la piel, incluso puede llegar a producir quemaduras, si se abusa de ella o se utiliza mal (mucha cantidad y/o durante mucho tiempo).

Todo esto quiere decir que hay que ser prudentes con la exfoliación para sacarle todo el partido sin arriesgar la integridad de la piel.

A la hora de exfoliar tu rostro ten un especial cuidado con la zona de los ojos, que está vedada a cualquier producto exfoliante: los físicos podrían entrar en los ojos y producir heridas, y los químicos son potencialmente irritantes.

Cómo elegir un exfoliante facial

Siempre en función de tu piel como primer condicionante.

Las pieles sensibles y con problemas inflamatorios deberán optar por los sistemas más delicados y suaves, evitando los exfoliantes físicos y cuidando los químicos.

Si tu piel no tiene problemas de tolerancia el sistema que elijas puede depender de tus gustos personales, el tiempo con el que cuentes, etc.

Es importante la textura del producto. Así, las pieles grasas prefieren vehículos más ligeros y fluidos, mientras las pieles secas agradecen las fórmulas más ricas y densas, tipo cremas.

Por lo demás, los exfoliantes químicos son muy personalizables y seguros a la vez.

Durante una época se pusieron de moda los microplásticos como exfoliantes neutros pero efectivos. El gran problema de este material es que es muy contaminante, nada biodegradable y realmente no aporta ningún beneficio más que el trabajo mecánico que realiza sobre el cutis.

Si encuentras algún producto con este tipo de ingredientes, prescinde olímpicamente de él, porque hay muchas sustancias magníficas entre las que elegir y que no degradan el medio.

Cómo y cuándo usar los exfoliantes faciales

Conoce la exfoliación facial

En cuanto al momento del día para una exfoliación, tendrás que decidir tú cuál es para ti el mejor por disponibilidad de tiempo o por predisposición de la piel.

Si puedes hacerlo a última hora de la tarde o por la noche, mejor, porque la piel quedará dispuesta para los tratamientos nocturnos y el trabajo de mantenimiento que el cutis realiza mientras descansamos.

La exfoliación se realiza después de la limpieza y antes de la hidratación, bien sea con sérum y crema hidratante o solo con crema. Es importante hacerla sobre el rostro muy limpio.

Tanto si te decides por exfoliantes mecánicos como si lo haces por los químicos o alternas ambos sistemas, la aplicación es muy sencilla.

Toma la cantidad de exfoliante que te indique el fabricante, y extiéndelo sobre el rostro con movimientos circulares y un masaje ligero, desde la parte central de la cara hacia afuera.

Si usas un exfoliante mecánico deberás darte un masaje continuado durante al menos un minuto e incluir el cuello y el escote. Después, aclara con abundante agua hasta retirar cualquier resto de producto.

Cuando utilices un exfoliante químico tendrás que seguir las instrucciones, que te indicarán si debes dejar el producto en tu piel o retirarlo pasado cierto tiempo.

También en cada producto se te indicará si debes aplicarlo sobre la piel seca o húmeda, o si debes añadir agua.

No alargues el tiempo de exposición a los químicos y asegúrate de retirarlos por completo de la piel.

Sécate sin frotar la piel y aplica el sérum o la hidratante en cuanto termines con la exfoliación, para aprovechar el momento en que tu piel está más receptiva.

Para que aprendas a exfoliar tu rostro con todo detalle: Cómo exfoliar tu cutis para lograr un rostro luminoso.

Aunque parezca que tu piel puede con varias exfoliaciones a la semana, no te aconsejo hacerlo más de una vez cada siete días, porque el daño a la capa córnea no se ve, pero está ahí.

La piel está hecha para cuidarse sola: la ayuda la mejora, pero sobreestimularla no es una buena idea.

Muchas personas tienen la filosofía de exfoliar hasta que la piel aguante, pero en realidad el planteamiento es justo el contrario: hacerlo lo menos posible y con tanta suavidad como sea factible, mientras se consigan resultados.

El objetivo es cuidar la piel, no someterla a un estrés innecesario.

Lo que nos lleva a la siguiente puntualización: cuando tengas problemas dermatológicos, heridas o cualquier lesión, suspende el uso de exfoliantes hasta que te recuperes del todo.

Y no te hagas una exfoliación antes de tomar el sol, porque privarás a tu piel de sus defensas frente a los rayos UV cuando más las necesita.

En el momento en que un exfoliante te produzca cualquier tipo de reacción deberás limpiarte la cara inmediatamente, retirándolo por completo. No se te ocurra volver a intentarlo con ese producto porque la segunda vez la reacción podría ser aún peor.

Se dice que los cutis grasos pueden (o incluso deben) exfoliarse dos veces por semana, sin embargo las pieles grasas también necesitan suavidad y paciencia, porque ya se sabe que cuando se limpian o despejan de sebo en demasía, terminan por ser víctimas del efecto rebote, produciendo todavía más grasa.

En definitiva, como norma, no te exfolies más de una vez por semana. Incluso puedes distanciar más el exfoliado, o hacerlo cuando realmente notes que tu piel lo necesita.

La exfoliación no es nunca un tratamiento diario, a no ser que esté recomendado y supervisado por un dermatólogo y sea una solución puntual.

Otra cosa diferente es que uses productos cotidianos que contengan ingredientes exfoliantes. Cuando están bien formulados el trabajo de tales ingredientes será muy ligero.

Así, puedes encontrar exfoliantes en los limpiadores, en los tónicos, en las aguas micelares, en sérums e incluso en hidratantes.

Lo que nos lleva a otra precaución a tener en cuenta: no acumules productos con exfoliantes si no quieres que estos se acumulen a su vez en tu piel, que puede terminar agotada, irritada y con la barrera cutánea arrasada.

Y después de exfoliar tu cara aplica siempre un tratamiento hidratante, mejor aún si contiene ingredientes calmantes.

Una última advertencia: los exfoliantes químicos pueden producir fotosensibilidad y debes usar un protector solar o dejarlos para la noche, si es el caso.

No utilices un exfoliante corporal para el rostro porque la piel de la cara es más delicada y puedes tener problemas.

¿Qué deberías hacer? Desde luego, no privarte del ritual de exfoliación, que bien hecho deja la piel perfecta y es, además, un momento de relajación y disfrute. ?

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