Algunas recetas para hacer exfoliantes faciales caseros ??⏳?

Algunas recetas para hacer exfoliantes faciales caseros ??⏳?

¿Quién no sueña con una piel radiante e impecable?

Sin embargo, parece que para lograrlo hace falta usar un montón de productos caros y dedicar a la piel un tiempo al día que, normalmente, no tenemos.

Sería maravilloso encontrar un producto capaz de cubrir todos los aspectos del cuidado facial: limpieza, tratamiento y protección.

Todavía no se ha descubierto o inventado un producto así, pero sí hay cosméticos que puedes hacer en casa fácilmente, baratos y que ofrecen resultados increíbles.

Hoy vamos a centrarnos en hacer exfoliantes faciales caseros y podrás comprobar que su uso periódico dará a tu cutis un brillo y una vitalidad extraordinarios.

Los exfoliantes faciales caseros son una excelente alternativa a los exfoliantes que puedas comprar en tiendas o en la red. Son 100 % naturales, se necesitan ingredientes  muy comunes y son muy sencillos de elaborar.

Te permiten personalizar tu exfoliante y encontrar el que mejor encaje para tu tipo de piel. Además, puedes ir haciendo pruebas hasta dar con la receta o las recetas que más te gusten y/o que mejor te funcionen.

Verás que utilizamos elementos como el azúcar, la sal, el bicarbonato, limón, posos de café, miel…, pero las posibilidades son infinitas y están al alcance de cualquiera, porque las hay para todas las preferencias y todos los bolsillos. 

Qué es un exfoliante facial

Algunas recetas para hacer exfoliantes faciales caseros

La capa más externa de la piel se renueva constantemente, de forma que cada 28 días estrenamos una capa córnea nueva.

Los exfoliantes son métodos o productos que aceleran y mejoran este proceso, o lo estimulan cuando la piel ya no puede mantener el mismo ritmo de recambio celular, con el paso de los años.

Además de afinar la textura de la piel, unificar e iluminar la tez y reactivar la microcirculación cutánea, una exfoliación regular prepara la piel para sacar el máximo partido de los tratamientos faciales, ya se trate de una simple crema hidratante, de un suero o una mascarilla.

De otra manera, con el paso del tiempo vas acumulando más células muertas y otros desechos sobre la epidermis, que impiden la correcta penetración de los principios activos contenidos en tus tratamientos faciales.

Los responsables de este efecto son, o bien alguna clase de componente pequeño y áspero que erosione la superficie cutánea con suavidad, arrastrando las células muertas, o bien algún ingrediente químico que deshaga y despegue esas células muertas, favoreciendo su retirada.

La exfoliación regular mejora los procesos de renovación de la piel y los impulsa, de manera que sus efectos se prolongan en el tiempo.

Retirar la piel muerta permite que «asome» piel nueva, más fresca, luminosa y sin taras como manchas o marcas.

Los exfoliantes suelen ir acompañados de ingredientes nutritivos y calmantes, que se ocupan de cuidar y proteger la piel, y nunca deben provocar molestias, dolor ni incomodidad.

Tienes información muy completa al respecto en Exfoliación facial para un cutis radiante. ???

Sobre los exfoliantes faciales caseros

Una de las grandes ventajas de hacer tus propios cosméticos es que controlas realmente los ingredientes y puedes evitar todos aquellos que son perjudiciales para la piel y que con tanta facilidad nos cuelan en los productos comerciales.

Cuando le vayas cogiendo el punto y el gusto, hacer tu propio exfoliante te permitirá desarrollar tu creatividad, ampliar tus conocimientos y utilizar un sinfín de sustancias diferentes.

No solo son fáciles de hacer, sino que no te llevará más que unos minutos. Descubrirás que tu cocina está llena de maravillosos ingredientes para hacer exfoliantes caseros.

Todas nuestras recetas cuentan con una base suave, nutritiva y cremosa, como aceite, yogurt, miel o leche, y algún ingrediente que aporte partículas abrasivas o un efecto químico ácido, o incluso ambos tipos de exfoliantes unidos.

Tienes que asegurarte de que los elementos erosivos no son demasiado agresivos y no van a dañar tu piel.

Finalmente, puedes dar a tu exfoliante un toque personal con algún extra que cuide y calme la piel, como extractos vegetales, hidrosoles e incluso infusiones preparadas por ti.

Ten en cuenta que el mero hecho de usar solo ingredientes naturales va a suponer una gran diferencia para tu piel.

Y si no lo ves claro siempre puedes dejarte guiar por nuestra selección de los Mejores exfoliantes faciales, donde encontrarás productos 100% naturales… y otros que lo son menos, pero tienen mucha fama y buena prensa.

¡También tenemos nuestros favoritos para hombres!

Un exfoliante casero para cada tipo de piel

Recetas para hacer exfoliantes faciales caseros

Hacer tu propio exfoliante en casa te permitirá seleccionar los ingredientes en función de tu tipo de piel, sus necesidades y tus preferencias.

Los exfoliantes no solo mantienen la piel profundamente limpia, sino que son un sistema magnífico para evitar la aparición de acné en cualquiera de sus versiones.

Muchas veces oímos o leemos que las pieles secas no deben exfoliarse porque pueden empeorar, pero esto no es cierto, ya que un buen exfoliante solo retira la piel ya muerta e innecesaria.

En el caso de las pieles secas un buen exfoliante permite eliminar esas células que crean parches escamosos, se acumulan e impiden que los aceites naturales de la dermis se distribuyan de forma equilibrada por el cutis.

La base para las pieles secas debería ser siempre especialmente rica y nutritiva, con ingredientes como los aceites vegetales y otras sustancias oleosas y densas, evitando elementos muy abrasivos y aplicando sin frotar ni arrastrar.

Las pieles grasas, con poros dilatados y obstruidos, necesitan ingredientes que penetren bien en estos y consigan arrastrar la suciedad y la grasa sin perjudicar el cutis.

Las partículas abrasivas y los productos que disuelven tanto la grasa como las células muertas hará un trabajo excelente para este tipo de pieles.

La base para las pieles grasas puede ser tan neutra como el agua, pero también te sorprenderá lo que un aceite vegetal no comedogénico puede hacer por tu piel.

Las pieles con otros problemas e imperfecciones sacarán un gran partido de un exfoliante casero añadiendo otra clase de ingredientes, como esencias, arcillas, extractos como el de aloe vera, etc.

Después de exfoliar tu piel es importante que te pongas algún tratamiento hidratante, y mejor si este incluye ingredientes antiinflamatorios y calmantes.

Por si no lo habías pensado: los exfoliantes también ayudan a evitar y eliminar los pelos encarnados, que no suelen aparecer en el rostro pero sí en otras zonas del cuerpo.

Ingredientes que le dan a tu exfoliante casero «ese toque especial»

No vamos a descubrir nada nuevo, porque se trata de ingredientes que se usan desde hace décadas, incluso siglos, para limpiar a fondo la piel. De hecho, los elegimos y nos encantan por sus fabulosos resultados.

Café

No solo te espabila a ti, sino que le da un chute de energía extra a tu piel, dejándola radiante y fresca mientras la nutre y limpia los poros en profundidad.

Estamos hablando de usar los posos del café como ingrediente abrasivo, que añadirás a la base que hayas elegido. Mezcla base y posos hasta hacer una pasta homogénea y extiéndela por tu rostro mediante un masaje suave que dure alrededor de un minuto, mínimo.

Retira con agua fresca.

Azúcar

Hacer exfoliantes faciales caseros

El azúcar consigue efectos estupendos en la piel y puedes elegir el grosor del granulado, teniendo en cuenta que cuanto mayor sea el grano más fuerte será el efecto de raspado.

Te recomendamos el uso de azúcar natural sin refinar.

Además de exfoliar la piel, el ácido glicólico que contiene el azúcar hidrata y mantiene la flexibilidad de la dermis, liberando valiosos nutrientes y protegiéndola de la sequedad.

Los exfoliantes con azúcar también son excelentes para mantener los labios jugosos y tersos.

Sal

La sal es muy adecuada para una exfoliación intensiva.

Los granos de sal aseguran que se eliminen todas las células muertas de la piel. Además, la intensa fricción estimula la circulación sanguínea, por lo que tienes una tez más radiante y fuerte después de su aplicación.

Solo tienes que tener la precaución de asegurarte de utilizar sal marina pura y sin agregados tipo antiaglomerantes.

La sal es un gran limpiador de poros que favorece la salud cutánea porque mejora la efectividad de los tratamientos posteriores.

En pieles dañadas, secas y/o sensibles no está indicada: si la vas a usar hazlo con moderación y pruébala antes en una zona pequeña y discreta del rostro.

Bicarbonato de sodio (o sódico)

El único inconveniente de este producto es que es alcalino, así que se carga el pH de la piel en un periquete, pero puedes utilizarlo de vez en cuando y beneficiarte de sus efectos limpiadores y exfoliantes.

Una forma fácil y rápida de usarlo es hacerlo en la ducha: mézclalo con agua, extiéndelo por la cara y acláralo.

También puedes incorporarlo a otras mezclas.

Almendras

Las almendras, en muy diferentes versiones y formatos, se utilizan mucho en la industria cosmética por sus grandes propiedades (sin ir más lejos, el aceite de almendras es uno de los ingredientes estrella de la industria cosmética).

Son curativas y nutritivas y para exfoliar puedes usar tanto las propias almendras como sus cáscaras (de hecho las cáscaras de muchos frutos secos son grandes exfoliantes, siempre que estén bien trituradas). Ambas son exfoliantes suaves y que pueden usarse con más frecuencia que otros.

Cuando uses un exfoliante con almendras, déjalo sobre la piel unos minutos después de haberlo aplicado, para aprovechar sus nutrientes y sus activos calmantes.

Miel

La miel tiene propiedades especialmente nutritivas y curativas que benefician a todas las pieles y no está contraindicada en ninguna, ni siquiera las más delicadas o sensibles.

Mejora los labios agrietados, curándolos con rapidez, acelerando su cicatrización y evitando que se infecten; nutre e hidrata la piel seca, calmándola y regenerándola; es antiséptica, combate y previene las espinillas, los puntos negros, las infecciones, etc. ???

Usa miel 100% natural, mejor si es cruda. Para hacerla más fluida bastará con añadirle un poco de agua o calentarla al baño maría (no en el microondas) y tendrás una base magnífica que es a la vez un suavísimo pero muy efectivo exfoliante y que cuida la piel de forma integral.

Las mieles de supermercados y demás no sirven porque están mezcladas con jarabes y otras sustancias no declaradas y no muy convenientes.

Lácteos

Desde la leche entera al yogur, pasando por la cuajada, el quark, el kefir y semejantes, con los productos lácteos consigues bases de excelentes propiedades.

Son ricos en minerales, proteínas y aminoácidos, son calmantes, refrescan y tienen ácido láctico, que trabaja con mucha delicadeza y efectividad, al tiempo que hidrata y nutre la piel.

Arcillas

Las arcillas y las tierras curativas son un tratamiento facial muy completo por sí mismas que exfolian, depuran y desintoxican la piel.

Te sirven de base para tu exfoliante casero y también como mascarilla: basta con que una vez extendidas las dejes actuar durante 15 minutos.

Les puedes incorporar muy diferentes sustancias para limpiar y exfoliar tu cutis.

Nuestras recetas de exfoliantes faciales y corporales

Cómo hacer exfoliantes faciales caseros

Como ya hemos dicho, la receta básica está constituida por una base más o menos cremosa, oleosa o líquida (depende de tus gustos y de tu tipo de piel) y un exfoliante mecánico, químico, o una mezcla de ambos.

A esta base le puedes añadir elementos calmantes, estimulantes, regeneradores… el límite lo pones tú.

Un exfoliante de sal marina

Si estás buscando la receta de un exfoliante que te sirva como fondo de armario, esta receta te enamorará por su sencillez y efectividad.

Le puedes añadir esencias de todo tipo, pero no más de dos o tres a la vez (como mucho) y siguiendo las instrucciones de cada una, porque algunas son muy irritantes si te pasas con la dosis.

Si tu piel es sensible o tienes muchas espinillas y otras marcas, no uses sal, ya que podría empeorar su condición.

Ingredientes:

  • 1 cucharada de sal marina.
  • 1 cucharada de aceite vegetal (aceite de oliva, argán, jojoba o avellana por ejemplo).
  • algunas gotas de aceite esencial (optativo).

Solo tienes que  mezclar bien y aplicar sobre tu piel con pequeños movimientos circulares, extendiéndola por todo el rostro sin olvidar el cuello y el arranque del escote. l

Aclara con agua tibia y, a continuación, hidrata tu piel.

Un exfoliante hidratante especial para pieles secas

Si tienes la piel seca, evita estresarla con ingredientes que podrían resecarla aún más y elige ingredientes con propiedades hidratantes, curativas y calmantes, como la miel o el aguacate.

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de miel líquida orgánica o puré de aguacate (aguacate machacado con un tenedor ?).
  • 2 cucharadas de azúcar fina.

Mezcla los ingredientes hasta obtener una pasta uniforme y distribuye la preparación sobre la piel húmeda, realizando pequeños masajes circulares.

También puedes dejarla sobre la piel durante unos minutos, como harías con una mascarilla, para sacarle más partido a sus dos excelentes ingredientes.

Aclara con agua e hidrata la piel a continuación.

Un exfoliante para pieles sensibles

Las pieles sensibles deben evitar a toda costa los productos agresivos y los exfoliantes químicos comerciales que suponen el riesgo de sensibilizarlas aún más. Para este tipo de piel los ingredientes naturales y controlados son una garantía.

Eso sí, un ingrediente no es inocuo solo por ser natural, así que no vale cualquiera.

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de aceite vegetal (jojoba, argán, albaricoque o aceite de almendras dulces, por ejemplo).
  • 2 cucharadas de arcilla rosa (o azúcar muy fina, para no herir la piel).

Mezcla los ingredientes y masajea suavemente tu rostro con ellos antes de enjuagar con agua tibia, para finalizar tu rutina de belleza aplicando un tratamiento especial para pieles sensibles.

También puedes dejarla unos minutos sobre la cara, si tienes tiempo. Así sus efectos serán más profundos y duraderos.

Un exfoliante purificante para pieles grasas

Aprender a hacer exfoliantes faciales caseros

Para regular el exceso de sebo y nutrir la piel, limitando la aparición de puntos negros, espinillas e infecciones, confía en ingredientes con propiedades purificantes.

Ingredientes:

  • 1 cucharada de avena.
  • 1 cucharada de miel.
  • 1 cucharada de yogur natural orgánico (por supuesto, sin azúcar: puede ser yogur griego, cuajada o quark) .
  • 1 a 2 gotas de aceite esencial de árbol de té.

Puedes mojar la avena antes de hacer la mezcla: con un poco de agua se deshará antes.

Una vez hecha la mezcla, masajea suavemente tu tez, centrándote en las zonas más grasas.

También puedes aplicarla a modo de mascarilla durante unos minutos (no más de 5), antes de enjuagar tu rostro con agua tibia y aplicar un tratamiento especial para pieles grasas o con tendencia al acné.

Un exfoliante con posos de café

Además de suavizar la piel, los posos de café tienen propiedades drenantes y estimulantes, ideales para reducir la celulitis, lo que hace de este un exfoliante adecuado para todo el cuerpo, y no exclusivamente para el rostro.

Ingredientes:

  • 3 cucharadas de posos de café (menos si solo lo vas a usar para la cara).
  • tu jabón facial o tu gel de ducha habitual.

Pon el jabón en la palma de la mano, haz espuma y añade los posos de café. Para usarlo por todo el cuerpo, hazlo en la ducha.

Por supuesto que tienes que dejar que los posos de café se enfríen y se sequen un poco (parece una advertencia que sobraría, pero no lo es).

Insiste en las zonas del rostro más apagadas, en las del cuerpo con la piel más áspera o con celulitis.

Puedes cambiar el jabón por otra base, ya sea aceite, yogur o incluso gel de aloe vera si tienes la planta en casa.

Un exfoliante químico

Esta receta no es para uso muy seguido, pero hace una limpieza facial intensa y deja la piel como nueva.

Mezcla la exfoliación mecánica suave del bicarbonato con el trabajo químico del zumo de limón, que no deja de ser un alfahidroxiácido.

Te recomendamos usarla por la noche ya que contiene limón que puede sensibilizar la piel cuando entra en contacto con el sol.

Ingredientes:

  • 1 cucharadita de agua.
  • 1 cucharada de bicarbonato.
  • 1 cucharada de zumo de limón.

En realidad se trata de mezclar bicarbonato y limón y rebajarlo un poco con agua.

Extiéndelo por la piel con un masaje continuado y déjalo actuar durante un minuto o dos, dependiendo de que tu piel lo soporte. Si te escuece retíralo, porque no se trata de irritar.

Lo eliminas con agua tibia y rematas con agua fría.

Aquí te hemos propuesto unas cuantas recetas muy sencillas y efectivas, pero las posibilidades que ofrecen tu cocina y el mercado son infinitas e incluyen el uso de frutas y verduras, harinas, hierbas, infusiones, especias, etc.

Si te gusta hacer tu propio exfoliante facial casero te animamos a investigar y ampliar tus horizontes: ¡te lo vas a pasar pipa! ??

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