Cómo exfoliar tu cutis para lograr un rostro luminoso ????

Cómo exfoliar tu cutis para lograr un rostro luminoso ????

Conseguir una piel con un aspecto luminoso, jugoso, joven y sano es una aspiración que a veces parece inalcanzable, y más aún cuando el paso del tiempo la renovación celular y muchos otros procesos cutáneos se van haciendo más lentos y menos eficaces, dando como resultado un rostro ajado y apagado.

Pues bien, adquirir el hábito de exfoliar el rostro con regularidad es uno de los pasos imprescindibles para mantenerlo impecable por mucho más tiempo, y aquí te vamos a explicar cómo exfoliar tu rostro para lograr un cutis perfecto.

La exfoliación mejora y mantiene la renovación celular cutánea, eliminando la capa de piel muerta que, de otra forma, se va acumulando, y que llega incluso a impedir que los tratamientos como el sérum o la crema hidratante realicen bien su trabajo, ya que se quedan sobre una casi impenetrable capa de piel muerta.

Y, aunque nos vamos a centrar en la exfoliación facial, es un procedimiento que puedes aplicar en todo el cuerpo y del que se beneficiará cada centímetro de tu piel.

Tenemos un análisis de nuestros exfoliantes faciales favoritos (y de algunos otros que son muy conocidos, aunque no sean nuestros favoritos).

Si eres hombre no tienes por qué privarte de un procedimiento como la exfoliación, que está llena de ventajas también para tu piel, así que no te pierdas Mejores exfoliantes faciales para hombre.

Por qué exfoliar la piel

Cómo exfoliar tu cutis para lograr un rostro luminoso

Aunque la exfoliación cutánea ofrece resultados visibles y casi inmediatos, que se traducen en una piel mucho más suave, lisa, uniforme y llena de vida, quizá lo más importante sean los beneficios que tiene para la salud de tu piel a medio y largo plazo.

Cuando las células muertas, la grasa y la suciedad se van acumulando en los poros y sobre la epidermis, aumenta el riesgo de brotes de acné o de cualquier otra afección dérmica.

Además, una piel que no está despejada no tiene un buen intercambio con el medio, y va sumando problemas, de forma que las pieles secas tienden a secarse más, las grasas a producir más sebo y las normales corren el riesgo de perder su equilibrio.

Al eliminar la capa superior de células inútiles conseguimos que aparezca la piel nueva que se esconde debajo, sana, suave, sin taras, manchas, etc.

Diferentes métodos de exfoliación

Existen diferentes métodos y herramientas para exfoliar la piel.

Exfoliantes mecánicos o manuales

  • Cepillos exfoliantes. Los hay de muchas clases y se utilizan con los limpiadores faciales o con los productos exfoliantes, siempre y cuando la suma de los dos métodos no sea demasiado agresiva y que el material de tu cepillo no se estropee con los productos químicos. Los cepillos eléctricos son lo que más se utilizan y trabajan muy bien.
  • Guantes exfoliantes. Pueden estar hechos con toda clase de materiales, desde fibras naturales a microfibras, y se usan sobre todo para exfoliar el cuerpo más que la cara.
  • Esponjas exfoliantes. Son más duras y ásperas que las esponjas normales pero son más suaves que otros métodos físicos de exfoliación.
  • Productos exfoliantes. Incorporan partículas que eliminan la piel muerta frotando la superficie cutánea y desprendiéndola.

Si optas por un cepillo, un guante o una esponja tienes que poner mucha atención en manenterlos muy limpios y secos, ya que de otra forma pueden ser un verdadero criadero de bacterias y otros patógenos, sobre todo cuando se trata de materiales orgánicos.

Exfoliantes químicos

Trabajan despegando las células muertas y descomponiendo estas, la grasa y la suciedad acumuladas en la epidermis para luego retirarlas.

Hay varios tipos, pero los más conocidos y utilizados son los hidroxiácidos y los retinoides. Conócelos mejor en nuestro post Exfoliación facial para un cutis radiante.

Existe también la exfoliación enzimática, que unos consideran una tercera vía y otros una forma más de exfoliación química.

Cómo exfoliar el rostro correctamente

Aunque exfoliar no tiene mucho misterio ni es demasiado complicado, sí que es importante hacerlo bien para no poner la piel en riesgo y para aprovechar cada ocasión al máximo.

Puedes alternar el uso de distintos exfoliantes, pero no utilices más de uno a la vez.

Incluso cuando te parece que tu piel está fatal y necesita un tratamiento urgente y a fondo, exfoliar de más solo te traerá problemas o incrementará los que ya puedas tener, desde una piel demasiado seca, a espinillas y puntos negros.

  • Antes de exfoliar tu piel tienes que limpiarla bien y a fondo, pero con suavidad. Si te haces todo un «fregado» de cara y luego exfolias, acabarás con la piel irritada.
  • Cuando vayas a exfoliarte no uses el tónico al final de la limpieza facial y déjalo para después de la exfoliación.
  • Elige el producto adecuado y lee atentamente las instrucciones.
  • Humedece la piel siempre antes de empezar (a no ser que se indique expresamente lo contrario): si exfolias en seco más que mejorar la piel estarás aumentando enormemente las posibilidades de dañar tu cutis. La excepción a esta norma es que te vayas a exfoliar en cuerpo en seco, para lo que es necesario un cepillo especial, suave, de cerdas naturales y cortas.
  • Exfolia en la ducha o inmeditamente después, en el cuarto de baño aún caliente y húmedo. El calor y la humedad de la ducha abren los poros y hacen la piel más receptiva, al tiempo que reducen mucho la posibilidad de producir daños, así que tendrás que esperar unos minutos para que actúen.
  • Si estás usando un exfoliante mecánico, frótalo por tu rostro con el producto que hayas elegido, pero sin presionar en exceso.
  • Si estás usando un producto exfoliante, toma una pequeña cantidad de exfoliante y extiéndelo por el rostro, el cuello y el escote, sin olvidar las orejas y la parte trasera del cuello. Trabaja desde el centro hacia afuera, con movimientos circulares, y de abajo hacia arriba.
  • Bajo ningún concepto exfolies la zona del contorno de los ojos, a no ser que uses un producto específico, y no sin haberlo probado antes.
  • La intensidad del masaje importa: no puedes presionar en exceso, pero tampoco deberías ser demasiado suave.
  • Insiste en las partes del rostro que más lo necesitan: la zona T, las aletas de la nariz, la barbilla, etc. y sé suave en las partes más sensibles.
  • No olvides el nacimiento del cabello, donde suelen acumularse la suciedad y las células muertas (es una zona por la que pasamos como de puntillas). Ante la duda, no pasa nada si te metes un poco en la parte de la piel con pelo.
  • Trata los labios aparte, pero exfólialos también. No todos los exfoliantes faciales son apropiados para los labios, pero es no significa que los labios no necesiten exfoliarse. Puedes usar algún producto natural de tu cocina para hacerlo: Algunas recetas para hacer exfoliantes faciales caseros.

Exfoliar tu cutis para lograr un rostro luminoso

  • Cuando haya pasado el tiempo necesario, que varía según el producto que hayas elegido, aclara con abundante agua tibia hasta retirar el exfoliante completamente.
  • Puedes terminar aclarando con agua fría, para cerrar los poros y estimular la piel.
  • Sécate con una toalla de algodón limpia y seca, mediante toques, sin frotar ni restregar. Puedes dejar la piel algo húmeda para que tu sérum o crema hidratante penetren mejor.
  • Ahora es el momento de usar el tónico: restaurará el pH de tu piel y la dejará en las mejores condiciones para los tratamientos hidratantes. Si tu tónico tiene ingredientes calmantes y antiinflamatorios, mucho mejor, pero asegúrate de que no contiene alcohol o ninguna otra sustancia potencialmente irritante. Tu piel va a estar más sensible que de costumbre.
  • Puedes usar una buena agua micelar en lugar de un tónico.
  • Continúa hidratando y tratando tu piel con sérum y tu crema diaria. La exfoliación hará que estos productos trabajen aún mejor y que tu piel les saque más partido.
  • Termina con un protector solar, y este paso no es negociable cuando te has exfoliado, porque es la única forma de proteger tu rostro de posibles reacciones a la exposición solar. No hay que olvidar que la piel está más expuesta y sensible tras la exfoliación, y que algunos productos son fotosensibilizantes.

Cuándo exfoliar y cuándo no

En cuanto al momento del día para hacerlo, para algunos expertos la mañana es la mejor opción. Durante la noche la piel hace sus propias labores de reparación, regeneración, etc. y produciendo una capa de células muertas que conviene retirar.

Otros profesionales consideran que por la noche la exfoliación tiene más sentido, ya que prepara la piel para los tratamientos nocturnos y esta puede aprovecharlos mejor para su trabajo de reseteo diario.

Como verás, hay teorías para todos los gustos, pero como no te vas a exfoliar a diario, en realidad cualquier momento es bueno y puedes elegir el más tranquilo para ti.

Si tienes algún evento y quieres lucir un cutis radiante, aprovecha para exfoliarte ese día y hazlo como parte de tu rutina de preparación: el maquillaje te quedará mejor, más uniforme y asentado.

Los exfoliantes químicos pueden provocar fotosensibilidad, por lo que se recomienda usarlos por la noche o utilizar un protector solar si lo haces durante el día, pero si los usas solo por la noche evitarás cualquier complicación.

La recomendación para las pieles sin problemas es exfoliar una vez a la semana; las pieles secas no deberían hacerlo más de una vez cada diez días y las grasas pueden hacerlo hasta dos veces por semana, pero quizá sea mejor hacerlo una vez cada cinco días.

Las personas con piel grasa y problemas de acné tienden a exfoliar su piel de más, lo que puede contribuir de manera decisiva a empeorar el problema de sebo cutáneo y de acné (Qué son los comedones y cómo eliminarlos).

No se te ocurra exfoliarte a diario, incluso con productos que, teóricamente, pueden usarse con esa frecuencia.

Por otro lado, si te exfolias dos días seguidos excepcionalmente, no va a pasar nada.

Si tienes algún problema en la piel, te has hecho heridas (por ejemplo, al afeitarte) o acabas de depilarte, no te exfolies hasta recuperarte por completo.

Cuanto más agresivo sea el método de exfoliación que utilices, con menos frecuencia deberías hacerlo.

El asunto de exfoliarse en verano cuenta con muchas opiniones y muy contradictorias.

Es fácil entender que una piel bien limpia y despejada conseguirá un bronceado más uniforme y bonito, así que exfoliar antes de tomar el sol y después es un plus para lucir la piel perfecta.

Pero si te exfolias inmediatamente antes de exponerte al sol puedes hacerte más mal que bien, lo mismo que si lo haces inmediatamente después de haber tomado el sol.

Por supuesto que si te quemas con el sol debes descartar totalmente la posibilidad de exfoliarte hasta que tu piel se normalice de nuevo.

Cuando vayas a ir de vacaciones, prepara tu piel unos días antes con un exfoliado a fondo y haz lo mismo unos días después de tu vuelta a casa.

Durante las vacaciones usa exfoliantes suaves, como los enzimáticos, una vez por semana, por la noche si es posible, y asegúrate de no estar utilizando productos fotosensibilizantes.

Cambia tu exfoliante mecánico (cepillo, guante, etc.) habitual por uno más blando y delicado hasta la vuelta a casa.

Por otro lado, no te hagas un peeling profesional (Diferencias entre los peelings y los exfoliantes) poco antes de ir de vacaciones y déjalo preferiblemente para los meses de otoño o invierno.

Por mucho que te guste exfoliarte y por mucho que creas necesitarlo, en cuanto un exfoliante te produzca una reacción del tipo que sea, retíralo rápidamente y no vuelvas a utilizarlo.

Si no te has exfoliado nunca empieza con productos suaves y aumenta la intensidad poco a poco.

Antes de usar un exfoliante, tienes que probarlo en una zona del rostro y esperar entre 24 y 48 horas, para comprobar que no te causa reacciones adversas.

Considera la posibilidad de que necesites alterar la frecuencia con la que te exfolias en diferentes momentos del año, adaptándote a las necesidades concretas de tu piel.

No todo vale a la hora de exfoliar

Exfolia tu cutis para lograr un rostro luminoso

Dado que para exfoliar se utilizan herramientas y productos que pueden llegar a dañar la piel, es importante seleccionar bien unos y otros y elegir los más adecuados para nuestra piel y sus necesidades.

No es una recomendación gratuita: cuando no usas el producto adecuado puedes provocar microdesgarros, rotura de capilares, heridas, quemaduras leves, etc.

El objetivo de la exfoliación es mejorar la piel, no causar heridas o hacerla más sensible. Además, las heridas son una vía de entrada para patógenos y la piel indefensa e hipersensible puede tener reacciones en contacto con el sol, produciendo manchas, cicatrices…

Eso quiere decir que en caso de duda lo mejor es que consultes con un profesional y, como norma, que empieces siempre con productos muy suaves y vayas incrementando su intensidad y la exposición a ellos poco a poco.

Ante el mínimo indicio de irritación, quemazón o cualquier otra reacción, aclara tu rostro con mucha agua tibia hasta retirar todo el producto, termina con agua fría y aplica un tratamiento hidratante y calmante.

Sigue siempre las instrucciones de cada artículo y pon especial atención a los tiempos: en los exfoliantes químicos no excedas el tiempo indicado y en los mecánicos no masajees la piel más de uno o dos minutos.

No uses los exfoliantes corporales en el rostro (incluyendo cuello y escote, cuya piel es más fina y delicada) a no ser que se especifique que son aptos para hacerlo, y usa el exfoliante facial también en el pecho, porque es una zona especialmente sensible.

La piel del cuerpo es más resistente que la de la cara, por lo que los exfoliantes corporales químicos suelen ser más agresivos y los mecánicos, normalmente, tienen granulados mayores y más abrasivos o están hechos con materiales más duros, si se trata de cepillos, paños o  manoplas.

La verdad es que una buena toalla de tocador, algo áspera, es un complemento magnífico para exfoliar, muy efectivo y menos agresivo que los cepillos y los guantes de crin u otros materiales.

Adquirir el hábito de exfoliar tu cutis con regularidad te proporcionará una piel más sana, limpia y luminosa, pero al mismo tiempo es importante respetar los ritmos naturales del organismo y dejar espacio para que la dermis siga haciendo su trabajo.

A la hora de la verdad es mejor adquirir una rutina que a medio y largo plazo dará excelentes frutos.

Al encontrar el equilibrio tu piel estará perfecta sin perder sus defensas y su manto hidrolipídico.

Un beneficio extra de hacerlo es que gozarás de momentos muy relajantes, porque estás dando un buen masaje a tu rostro y estimulando la circulación sanguínea. ? ?

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