Puntos negros y espinillas: mejor prevenir que curar

Puntos negros y espinillas: mejor prevenir que curar

El acné es una de las dolencias cutáneas más comunes y se manifiesta con la aparición de espinillas, puntos negros, puntos blancos y todo tipo de granos, poros infectados e inflamados, etc.

Siendo, en la mayoría de los casos, un problema no grave, es motivo de preocupación para mujeres y hombres de todas las edades, que no encuentran la forma de eliminarlo, o al menos reducirlo.

En esto, como en todo lo demás, la mejor medida a tomar es la prevención, razón por la que este post está dedicado a indagar de qué forma podemos prevenir la aparición de las espinillas y los puntos negros.

Como cada piel es única tendrás que descubrir qué es lo que funciona en tu caso, y como hay consejos de todo tipo y productos que prometen milagros, vamos a ceñirnos a recomendaciones y tratamientos respaldados por la ciencia y la experiencia.

Si quieres conocer más a fondo el problema del acné te recomendamos nuestro artículo Qué son los comedones y cómo eliminarlos.

Aquí vamos a centrarnos no en cómo acabar con ellos, sino en cómo evitar que salgan o que vuelvan a aparecer una vez eliminados.

La limpieza y la exfoliación son dos de las mejores armas que puedes esgrimir contra las espinillas y los puntos negros, pero hay más.

Te recomendamos que eches un vistazo a estos dos post: Mejores exfoliantes faciales y Mejores exfoliantes faciales para hombre.

Causas del acné

Puntos negros y espinillas: mejor prevenir que curar

En general, el acné puede tener muchas y diferentes causas, desde los trastornos y cambios hormonales hasta la herencia genética, pasando por los hábitos de comida y de vida, a los que se suman las condiciones de cada piel.

Eso hace que no resulte fácil prevenir su aparición.

La acumulación de grasa, de células muertas y de suciedad en la forma que sea (maquillaje o polución, por ejemplo) provocan la obstrucción de los poros y crean un entorno ideal para la proliferación de bacterias, hongos, etc.

Una de las bacterias identificadas como causante de acné es la cutibacterium acnes, antes conocida como propionibacterium acnes ( P. acnes ), pero se sabe que abundan en todas las epidermis, por lo que su sola presencia no explica la aparición de espinillas, granos y demás.

Parece que tienen que darse condiciones especiales, que suponen, entre otras cosas, la presencia de sebo cutáneo del que estas bacterias -que forman parte de la microbiota de nuestro organismo- se alimentan y en el que viven y se multiplican, llegando en ocasiones a romper el equilibrio con otras forma de vida microscópicas y dando lugar a infecciones e inflamación.

A veces no hay infección pero sí un proceso inflamatorio doloroso y visible.

En realidad, si tu acné es leve o moderado, no necesitas conocer su origen para tratarlo y controlarlo y si es grave tendrás que acudir a un dermatólogo que valorará tu caso y te ofrecerá tratamientos médicos muy efectivos pero con posibles efectos secundarios, de ahí que haga falta su constante supervisión profesional.

Te puede gustar leer Algunas recetas para hacer exfoliantes faciales caseros.

Hábitos y métodos para prevenir las espinillas y los puntos negros

Te vamos a dar una lista larga de cosas que puedes y debes hacer, pero es casi seguro que se nos escaparán otras, aunque intentamos ser exhaustivos.

Lava tu cara a diario

Y hazlo dos veces, a no ser que tu médico te recomiende otras rutinas.

Limpia la cara por la mañana y por la noche con productos específicos para tu tipo de piel (el acné no es exclusivo de las pieles grasas) e intenta evitar atajos como las toallitas, que solo deben usarse en ocasiones muy puntuales y aisladas.

Lava tus manos tantas veces como haga falta durante el día

No se trata de que desarrolles un TOC (trastorno obsesivo-compulsivo), pero si consideras que te tocas la cara constantemente, cuanto más limpias estén tus manos -dentro de un orden y de las normas del sentido común ?- menos probabilidades tienes de contribuir, con esos constantes toqueteos, a provocar un brote o empeorarlo.

Elige desmaquillantes y limpiadores adecuados

Las pieles con acné suelen ser delicadas porque la propia presencia de espinillas, granos, etc. las inflama y sensibiliza.

Necesitas limpiadores con ingredientes antisépticos, seborreguladores, antiinflamatorios y calmantes, ya sean para pieles secas, normales, mixtas o grasas.

¿Todavía creías que el acné es exclusivo de las pieles grasas? No, puede aparece en cualquier tipo de cutis. 

Sin olvidar la hidratación, una necesidad básica de todas las pieles que cobra más importancia cuando hay problemas, porque limpieza e hidratación son las condiciones sine qua non para tener una piel sana.

Exfolia tu piel con regularidad

La exfoliación hará una limpieza profunda de los poros y de la epidermis, llegando más allá de las capas superficiales de esta última y consiguiendo retirar la grasa y las células muertas sobrantes, así como la suciedad acumulada.

Todas las pieles sacan provecho de la exfoliación, y si no conoces todos sus beneficios no puedes perderte ➡️Exfoliación facial para un cutis radiante‼️⬅️

No exfolies tu piel demasiado

Cómo prevenir el acné

La media es de una vez por semana, pero las pieles más sensibles deben reducir la frecuencia y las más grasas pueden llegar a hacerlo dos veces cada siete días.

Reprime tu deseo de fregotear tu dermis y eliminar la grasa todos los días y a todas horas, porque lo único que vas a conseguir es una piel irritada, más sensible, más reactiva y más grasa por el famoso, conocido y muy real efecto rebote.

Y sobre todo, pon atención a cómo responde tu piel para marcar tus propios tiempos.

Cuando tienes granos y heridas en la piel la exfoliación puede empeorarlas y favorecer la aparición de más heridas, más infecciones, cicatrices y manchas.

Para saber más: Cómo exfoliar tu cutis para lograr un rostro luminoso.

Hidrata tu cutis a diario

Ya lo hemos dicho: sin hidratación no hay posibilidades de tener una piel realmente luminosa, flexible, jugosa, lisa y sana.

La deshidratación también lleva a un incremento de la producción de sebo cutáneo (excepto en las pieles secas, que apenas pueden producirlo): cuando la piel no tiene suficiente humedad intenta suplirla aportando más lípidos (grasa) para que estos se encarguen de evitar la continua pérdida transepidérmica de agua (TEWL).

La hidratación reequilibra la piel y ayuda a regular el trabajo de las glándulas sebáceas. Incluso si tienes la piel grasa puedes usar hidratantes a base de aceites no comedogénicos: los aceites vegetales son muy biocompatibles con la piel humana.

Mantén tu pelo limpio

Sobre todo si es graso y lo tienes largo, porque la suciedad y la grasa del pelo pueden adherirse al rostro.

Al aplicarte productos apara el cabello, asegúrate de que no llegan a tu piel ya que muchos son muy oclusivos y pringosos.

Usa toallas limpias para secarte el rostro

Limpias y secas, porque las toallas húmedas también son un potencial criadero de «cosas» vivas. ?

Lo que no significa que necesites una toalla nueva a diario: si te limpias bien el rostro puedes cambiarla semanalmente o dos veces por semana.

Sí hace falta puntualizar que no debes frotar cuando te seques la cara y que debes hacerlo con toques suaves y con toallas 100% de algodón.

Cambia la funda de tu almohada con regularidad

De nuevo la frecuencia con que deberías hacerlo tiene que ver con tus hábitos y tus características únicas.

Pero ten en cuenta que aunque te acuestes a diario con la piel muy limpia, en cuanto te pongas una crema hidratante esta dejará restos en la almohada, restos que se irán degradando.

Si sudas mucho por las noches deberás cambiar la funda con más frecuencia.

¿Te gusta dormir siestas en el sofá o ver la televisión en posición horizontal? Entonces tendrás que poner el mismo cuidado a los cojines y sus fundas.

No te maquilles a diario

Los productos de maquillaje son muy grasos, muy densos y muy obstructivos y cuanto menos tiempo pasen sobre tu epidermis, mejor.

Cuando hagas ejercicio hazlo con la cara limpia porque el calor y el sudor abrirán los poros, facilitando que el maquillaje los ensucie más, los tapone y se cree un entorno ideal para el crecimiento de microorganismos.

Lávate el rostro después de hacer ejercicio

Cómo prevenir espinillas y puntos negros

No lo hagas con productos agresivos, pero hazlo siempre, aunque sea con agua tibia para terminar con agua fría, que cerrará los poros y tonificará tu piel.

El sudor está compuesto por agua, ácidos, lípidos y otras sustancias que se degradan y, de nuevo, se convierten en un caldo de cultivo. El agua tibia ayuda a retirarlo, pero quizá el mejor truco sea llevar en tu bolsa de deporte agua micelar, perfecta para estas y muchas otras ocasiones (descúbrela en ?Qué es y para qué sirve el agua micelar??).

Cuando los poros se abren por el calor, es más fácil que las bacterias y los hongos lleguen a los folículos pilosos y se multipliquen allí, causando inflamación e infecciones.

Si tienes acné en el cuerpo lo mejor es que des una buena ducha en cuanto termines de hacer ejercicio: la ropa ajustada y cómoda se convierte en tu enemigo en cuanto terminas de ejercitarte porque favorece la obstrucción de la piel (normalmente, además, está confeccionada con fibras sintéticas que no permiten que tu piel se refresque bien).

Busca un protector solar no comedogénico

Tanto si tienes la piel seca como si tu piel es grasa, lo último que deseas y necesitas son productos que contribuyan a atascar tus poros.

Por suerte hay una oferta creciente de este tipo de productos que debes usar incluso si tu piel es grasa: el sol no reduce la producción de sebo, sí puede contribuir a deshidratarte y aunque las pieles grasas sean más resistentes, de ninguna manera son inmunes a los estragos de los rayos UV en la piel a medio y largo plazo.

Controla tu dieta

Y cámbiala si es preciso.

Se sabe que los productos que estimulan la producción de insulina provocan reacciones inflamatorias sistémicas y favorecen la aparición de brotes de acné. En esta categoría entran los dulces, el azúcar, las harinas refinadas, las comidas preparadas y la comida basura, para citar los más conocidos y consumidos.

Una dieta rica en verduras y frutas, llenas de antioxidantes, nutrientes y vitaminas favorece una limpieza de todo el organismo que alcanzará la piel.

Te sorprendería descubrir cuántas personas han revertido enfermedades cutáneas serias con un cambio consciente de dieta: finalmente, la piel es la vía por la que el organismo intenta liberarse de las toxinas que le atosigan.

Reduce al mínimo los productos lácteos y las carnes, que suelen estar llenos de antibióticos y hormonas que no van a favorecer tu curación.

En cambio, las legumbres, los frutos secos, las proteínas de los huevos, etc. harán maravillas no solo por tu piel sino por tu salud integral.

Deja de fumar y de beber alcohol, o redúcelos al mínimo.

Pero no te obsesiones: tomarte una pizza en alguna ocasión o beberte alguna cerveza con los amigos no va a matarte y el placer que te produce también es importante. ?

Si te cuesta seguir un régimen más sano de comidas ponte un día a la semana de libertad total y ese día come lo que quieras. Es mucho mejor eso que estar comiendo a diario cosas que son verdaderos venenos para nuestro organismo (de alguna manera, la piel es el espejo del cuerpo).

Bebe mucha agua

Ya sea tal cual o como zumos e infusiones, el consumo regular y abundante de agua ayuda a mejorar los procesos metabólicos, hidrata la piel desde dentro, mejora el drenaje y la desintoxicación.

Pero los refrescos, el café, el té y las bebidas alcohólicas no sirven. Los primeros están llenos de azúcares (los edulcorantes que no engordan sí intoxican) y el alcohol es un gran deshidratante y afecta al hígado, uno de los principales depuradores de nuestro cuerpo.

En cuanto al café y el té, ambos contienen cafeína (la teína es exactamente la misma molécula), un gran excitante que no va a contribuir a que vivas con más tranquilidad, lo que no quiere decir que no puedas tomar café o té, pero sí que no debes abusar de ellos ni usarlos para incrementar tu ingesta de agua.

Toma infusiones de menta

Prevenir espinillas y puntos negros

Se sabe, por la experiencia de muchas personas, que el consumo de dos tazas de menta al día reduce el acné, aunque todavía no hay estudios que lo ratifiquen y lo expliquen.

En realidad los productos antiinflamatorios y antisépticos, como la menta, son excelentes para las pieles con acné, pero hay estudios que apuntan a que la menta reduce los niveles de testosterona, lo que puede explicar su buen funcionamiento en procesos hormonales.

Mantén limpios tus dispositivos

No solo el móvil y los auriculares, sino los cascos, tu portátil, tu tablet o tu Pc.

Cada vez que los usas los tocas y luego, aunque no te des cuenta, te tocas la cara, así que debes tenerlos lo más limpios posible porque son un criadero de vida indeseada.

Si usas auriculares cuando hables por teléfono reducirás el contacto de la pantalla con tu piel.

Reacciona ante la mínima amenaza

Lo que quiere decir que en cuanto detectes un grano, un poro «tocado» o cualquier otro síntoma deberías atajarlo.

Ten a mano algún producto que lo corte de raíz o, al menos, usa agua oxigenada, aceite del árbol del té, etc. y aplícalo en seguida sobre lo que sea que asome a tu piel.

No se te ocurra usar alcohol, colonias, esencias irritantes ni productos en esa línea.

Aparta las manos de tu rostro

Nos tocamos la cara constantemente y no somos conscientes, pero si empiezas a darte cuenta de todas las veces que lo haces, podrás dejar de hacerlo tan a menudo.

Las manos no están siempre tan limpias como nos gustaría y los poros abiertos son toda una invitación para patógenos varios.

En cuanto a quitarte granos, puntos negros, espinillas y demás adornos faciales por tu cuenta y con tus dedos, lo único que podemos decirte es: no lo hagas.

Aumentas significativamente el riesgo de más infecciones y de dejar cicatrices perennes.

Si a pesar de todo lo haces, hazlo bien (insistimos: ¡mejor no hacerlo! ?): antes de nada, lávate bien manos y uñas, utiliza algún instrumento para extraer puntos negros o granos y limpia con desinfectante cuando acabes.

Aleja los irritantes de tu piel

Ya lo hemos dicho, pero tenemos que volver a ello porque son muchos los consejos que incitan a utilizar alcohol, pasta de dientes y otros peregrinos inventos para secar la piel, y lo único que consiguen es empeorarla.

En su lugar puedes usar tratamientos no médicos probados, como el ya mencionado aceite del árbol del té, que desinfecta, cura y reduce la inflamación, o un gel puro de aloe para refrescar la piel y calmarla sin ponerla en peligro.

No todas las esencias se pueden aplicar directamente sobre la piel: la menta, por ejemplo, es terriblemente irritante, así que tendrás que investigar por tu cuenta.

Habla con tu médico

Si tu acné tiene un origen o un componente hormonal, un tratamiento con anticonceptivos puede mejorar mucho el estado de tu piel.

Además, para acnés graves existen tratamientos muy efectivos que tienen que ser recetados tras una analítica y administrados bajo una supervisión continuada de un facultativo.

Y si te estás planteando la posibilidad de tomar medidas más drásticas, como un peeling químico, no puedes hacerlo sin haber consultado antes con tu dermatólogo, que te dirá si realmente es una buena idea en tu caso (Diferencias entre los peelings y los exfoliantes).

Busca y encontrarás

Aprende a prevenir espinillas y puntos negros

Cada vez hay más productos cosméticos capaces de atajar el acné y revertir sus consecuencias, y muchos de ellos están elaborados con ingredientes naturales, amables con la piel e increíblemente eficaces.

Desde activos seborreguladores hasta los exfoliantes suaves, tu piel puede recuperar lisura, frescor, un tono uniforme y una reducción significativa de cicatrices y marcas, lo que hace cada vez menos necesario recurrir a la medicina estética, que resulta más cara y agresiva.

Cuidado con los complementos

Fulares, pañuelos para el cuello, sombreros, gorras y otros complementos para el pelo o que toquen la cara… si no los tienes lo suficientemente limpios pueden ser una fuente de problemas faciales, porque van acumulando sudor, partículas de maquillaje e incluso de perfumes.

Limpia con regularidad las partes de los sombreros que tocan la frente y lava pañuelos, cintas pare el pelo, etc. tanto como sea necesario.

Evita complementos hechos de metales de baja calidad (esos que lo ponen todo verde, entre otros): los collares y colgantes, los anillos, los pendientes… están en contacto directo con tu piel en el cuello, las orejas y la cara en general, cada vez que te la tocas con los dedos.

Controla el estrés y descansa

La piel también refleja la falta de sueño, de descanso y de relajación.

Es importante que encuentres formas de vivir con más tranquilidad: hacer yoga o ejercicio, escuchar música, tomar un baño, dar un paseo… puedes llenar tu día a día de pequeños gestos que te hagan la vida más fácil y placentera.

Conclusión

Cuando el acné es un problema omnipresente en nuestra vida, resulta difícil obviarlo o no hacerle caso, entre otras cosas porque lo ves cada vez que te miras al espejo, pero el planteamiento tiene que dejar de ser el de la lucha a muerte: trabajar en colaboración con tu piel y a su favor da mejores resultados.

Elige bien los productos que utilizas a diario, observa las precauciones que te hemos apuntado (y todas las que se te ocurran a ti) pero sin obsesionarte, porque eso te estresará más.

Una rutina de cuidado facial que dé la importancia que tiene a la limpieza, que incluya la exfoliación periódica y que ponga especial atención a la selección de los ingredientes de los cosméticos puede lograr, con el tiempo, que tus brotes se reduzcan o desaparezcan.

Si tienes dudas es mejor que consultes con tu médico antes que con presuntos expertos en la piel, ya que muchas veces el objetivo de estos es venderte productos o tratamientos.

No esperes resultados inmediatos, porque la mejora de la piel es un proceso, así que ármate de paciencia y no dejes gobernar por la ansiedad, que te puede llevar probar sistemas y productos poco recomendables e incluso peligrosos.

Una garantía: si sigues estas recomendaciones -que no son nuestras, sino de dermatólogos y otros profesionales de la medicina- la mejoría de tu piel será palpable y, además, duradera. ¡A por ellos! ?

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