Qué producto elegir para desmaquillarte

Qué producto elegir para desmaquillarte

Cómo elegir un desmaquillante

A la hora de retirar el maquillaje del rostro, elegir el producto adecuado puede convertirse en todo un desafío.

Por eso aquí te damos información, orientación y pistas para ahorrarte trabajo y que tomes la mejor decisión para tu piel y para ti.

No importa que apenas te maquilles: si usas una hidratante o un protector solar con color, y/o te limitas a darte «un toque» en los ojos y los labios, de igual manera tendrás que quitártelo todo al final del día o tu piel pagará las consecuencias.

Qué tipo de producto desmaquilla mejor

La amplia gama de desmaquillantes puede ser confusa: aceite, leche, bálsamo, agua micelar… es difícil mantenerse al día.

¿Cómo sabes qué es lo que mejor funciona para ti?

Hay varios puntos que considerar a la hora de elegir el producto con el que vas a retirar tu maquillaje todos los días (o cuando lo uses).

Se debe tener en cuenta el tipo de piel, sin duda, pero también es importante que consideres tus preferencias y la vida que llevas.

En esta ocasión puedes permitirte el lujo de poner tus gustos por delante, porque como verás, de cada uno tienes para elegir según tu piel y/o sus problemas más acuciantes.

En Mejores desmaquillantes analizamos nuestros favoritos.

Es importante que tengas un cierto conocimiento de los ingredientes y elijas los productos más naturales, tanto en activos como en conservantes y vehículos. Por suerte hay en el mercado una gran oferta de este clase de desmaquilladores y funcionan muy bien.

La principal diferencia entre unos y otros radica en los mecanismos que se utilizan para hacer la limpieza.

Podemos clasificarlos en tres categorías según los surfactantes o tensoactivos que contengan:

  • Sin surfactantes: en esta categoría entran los jabones «sin jabón», los aceites y los bálsamos.
  • Con un bajo contenido en surfactantes, como el agua micelar y la leche limpiadora.
  • Con un alto contenido en surfactantes, como los jabones tradicionales y cualquier otro limpiador espumoso.

Claro que esta es solo una de las clasificaciones que se pueden hacer.

Veámoslos con más detenimiento.

Tipos de desmaquillantes

Aceite desmaquillante

Ya, ya, lo del aceite puede sonar un poco loco, pero resulta ser uno de los mejores y más seguros métodos para retirar el maquillaje, sobre todo cuando este es especialmente denso y difícil de quitar (Mejores aceites desmaquillantes).

Los maquillajes suelen ser muy aceitosos y la mejor manera de quitar algo así es con más aceite o grasa. Hay toda una explicación química para ello pero simplificando podríamos decir que la grasa disuelve y atrae a la grasa, se mezcla con ella y se retira con facilidad.

Si tienes la piel grasa este tipo de desmaquillantes es perfecto porque también retiran de la superficie cutánea el sobrante de sebo.

Para cualquier tipo de cutis son una buena opción y tienen la ventaja de que reducen mucho la fricción, por lo que resultan menos irritantes que otros.

Las pieles secas y sensibles los agradecen porque son suaves y aportan hidratación.

Tanto el maquillaje de los ojos como el rímel se quitan muy bien con este tipo de productos sin necesidad de frotar o estar un buen rato para dejar la piel despejada.

Si tienes que retirar maquillaje resistente al agua (waterproof), son los mejores con diferencia y también pueden con el protector solar (que a veces no se quita con facilidad precisamente).

Para rematar tendrás que utilizar algún producto que retire los restos tanto de maquillaje como de aceite.

Incluso algunos aceites vegetales puros te pueden servir como desmaquillantes: el de coco (Aceite de coco para desmaquillar), el de jojoba, el de oliva… la mayoría son no comedogénicos (no obstruyen los poros) y tienen muchos beneficios extra para la piel.

Bálsamo desmaquillante

Un producto a caballo entre el aceite y la crema, con una tacto untuoso y nutritivo que se licua en contacto con la piel, resultando en una textura cremosa, a veces cercana a los aceites, jugosa e hidratante, fácil de extender y amable con el cutis (Mejores bálsamos desmaquillantes).

Como los aceites, eliminan muy bien los maquillajes abundantes o muy densos, los resistentes al agua, etc.

Las pieles secas y las sensibles son las que más agradecen este tipo de desmaquillante, pero es apto para cualquier tipo de piel.

Hidratan y suavizan al tiempo que limpian y los hay que no dejan ningún resto graso o untuoso y se disuelven muy bien en contacto con el agua.

Dependiendo del que escojas y de tus gustos, puedes preferir rematar con un producto que elimine la sensación grasa.

Ni estos ni los aceites contienen surfactantes.

Leche desmaquillante

Un clásico de toda la vida que con el tónico ha formado la pareja más popular de la limpieza del rostro y la retirada del maquillaje (Mejores leches desmaquillantes).

Tiene el tacto de una crema muy fluida, es suave con la piel y ofrece muy buenos resultados como limpiador y desmaquillante siempre y cuando el maquillaje no sea excesivo.

Si optas por este sistema lo mejor es que te hagas con un desmaquillante de ojos aparte y no utilices la leche en esa zona en concreto.

Se extiende sobre el rostro, el cuello y el escote y se retira con agua tibia y un algodón.

No contiene surfactantes, no irrita la piel y la hidrata.

Agua micelar

Originaria de Francia, en las últimas décadas se ha hecho con un gran hueco entre los básicos del cuidado facial en todo el mundo por su efectividad y lo cómodo que es usarla.

Es un producto con surfactantes, pero en cantidades muy escasas aunque suficientes para retirar grasa, suciedad y maquillaje sin problemas y de forma muy amable (Qué es y para qué sirve el agua micelar).

En principio no era la mejor alternativa para quitar el maquillaje pero ahora mismo las hay capaces de eliminar perfectamente incluso los maquillajes más resistentes.

Son un todo en uno que desmaquilla, limpia, tonifica e hidrata la piel en un solo gesto, sin alterar el pH ni el manto ácido cutáneo.

Desmaquillantes espumosos

Son abundantes en surfactantes y muy efectivos eliminando el maquillaje y otros residuos de la piel, pero tienen que ser retirados inmediatamente con agua por su potencial irritante y secante.

Si bien pueden ser perfectos para pieles grasas, no son aconsejables para pieles secas, mixtas, sensibles o normales y más teniendo en cuenta la cantidad de opciones que existen y son más respetuosas con el equilibrio de la barrera cutánea.

Resultan algo agresivos, alteran el pH y el manto hidrolipídico y después de aclararlos es importante usar un tónico para que la piel se recupere lo antes posible (Para qué sirve un tónico).

Gel desmaquillante

Evidentemente, estos desmaquillantes tienen textura de gel, son frescos y se adaptan a las áreas delicadas de la piel, como la zona de los ojos.

Trabajan bien eliminando el maquillaje resistente al agua, el rímel y el protector solar, más cuando este tiene incorporado color.

Disuelven y atrapan el maquillaje facilitando mucho su retirada, son calmantes e hidratan la piel.

Necesitan agua para hacer su trabajo, así que se aplican sobre el rostro húmedo.

Las pieles grasas son muy entusiastas de este tipo de producto.

Desmaquillantes bifásicos

Su principal característica es que están compuestos por ingredientes oleosos y acuosos que no están emulsionados, es decir, que no están unidos y forman dos capas diferentes (fases) en el envase, hasta que se agitan y, entonces, sus fases se mezclan temporalmente.

Así que para usarlos es imprescindible agitarlos muy bien antes de cada uso.

Son excelentes para retirar el maquillaje, hacen una limpieza profunda y son suaves (Mejores desmaquillantes bifásicos).

La parte acuosa de estos contiene surfactantes.

Toallitas desmaquillantes

Debido a algunos de sus ingredientes no son la mejor opción para un uso diario, pero… ¿quién no ha tirado de ellas?

Hacen muy bien su trabajo ahorrando tiempo y pasos que a veces resultan tediosos: ¡hay noches en que son una bendición!

También son perfectas para viajes, el gimnasio, etc.

Tratan la piel con suavidad y pueden ser al mismo tiempo hidratantes, pero asegúrate de que no contienen alcohol ni otros ingredientes potencialmente irritantes o secantes.

No están indicadas para pieles secas, sensibles, con patologías ni son un sustituto real de una buena rutina para desmaquillar y limpiar el rostro (Toallitas desmaquillantes ¿son buena opción?).

¿Todo esto te parece una locura? ¡Siempre tienes la opción de hacer tu desmaquillante casero!

Cómo elegir un desmaquillante

Productos para desmaquillar

Como ya hemos dicho, puedes elegir tu producto para desmaquillarte dejándote llevar por tus preferencias o antojos, pero si quieres cierta orientación tenemos algunos consejos para ti.

Elegir según el tipo de piel

Si quieres guiarte sobre todo por el tipo de piel, aquí tienes algunas pistas:

  • Piel grasa: agua micelar, aceite, bálsamo, gel, desmaquillantes espumosos o bifásicos.
  • Piel normal: puedes elegir el que quieras, pero procura que no tenga demasiados surfactantes ni ingredientes como el alcohol, irritantes, etc.
  • Piel seca: aceite, bálsamo, leche, agua micelar, bifásicos. Evita los surfactantes y deja las toallitas para ocasiones puntuales.
  • Piel sensible: aceites, bálsamos, agua micelar, leche. Aléjate de los surfactantes y las toallitas.

Comprueba la lista de ingredientes

Busca productos suaves que estén libres de cualquier ingrediente que pueda irritar la piel: alcoholes secantes, fragancias, perfumes, tintes, aceites esenciales (pueden provocar alergias) y surfactantes fuertes como el lauril sulfato de sodio (SLS), que puede causar inflamación en la piel.

Mantener el pH y cuidar la barrera cutánea (capa córnea y manto hidrolipídico) es tan importante como mantener los niveles de hidratación y humectación, así que busca ingredientes que trabajen en esos sentidos.

Elige un producto que cuide tu piel además de desmaquillarla

Un producto que ayude a reponer los lípidos, reduzca la inflamación, calme y mejore las características principales de la piel. 

Ceramidas, ácidos grasos, aceites vegetales sin fragancias, antioxidantes, antiinflamatorios, regeneradores, son los extras que debes buscar en un desmaquillante.

No tiene sentido hacer una mera limpieza si puedes, además, cuidar la piel y potenciar las virtudes de los demás tratamientos.

Usa un desmaquillador específico para los ojos si es necesario

No tenemos que decirte lo delicada que es la zona ocular y no solo porque haya que proteger los ojos de cualquier producto.

Muchos de los desmaquillantes para el rostro no están indicados para los ojos: tienen ingredientes irritantes, perfume o fragancias, etc.

Los párpados tienen una piel especialmente sensible, muy fina y con menos defensas, más propensa a arrugas y sequedad, así que antes de insistir con cualquier desmaquillante y provocar irritación, inflamación y molestias es preferible utilizar un producto específico para retirar el maquillaje de los ojos.

Este lo hará con suavidad y conseguirá dejarlos limpios hasta de rímel sin más problemas (Cómo desmaquillarte los ojos correctamente).

Sé práctica y realista

Si tienes una vida muy agitada o no te gusta especialmente dedicar mucho tiempo al cuidado de la piel, elige tu desmaquillante en función de esos parámetros.

Es mejor que uses agua micelar a que te compres toda una batería de productos que se quedarán sin usar porque nunca encuentras el momento o las ganas.

La limpieza de la piel no es negociable y una parte importantísima de esta es la retirada diaria y a fondo del maquillaje. No hacerlo tiene consecuencias negativas para la piel siempre.

Cómo desmaquillar el rostro

Cada producto de los que hemos comentado tiene su propia forma de uso, pero aquí te vamos a dar algunas normas generales a la hora de desmaquillarte. Si quieres profundizar en el tema te invitamos a leer Cómo desmaquillar el rostro correctamente.

Empieza siempre por los ojos. Es la zona más difícil y a la vez la más delicada.

Aplica el desmaquillador en los párpados y déjalo actuar durante unos minutos. Así ablandas la máscara de pestañas, la sombra de ojos, el delineador y facilitas su eliminación.

Retira el maquillaje con un algodón, con un movimiento suave desde dentro hacia afuera pero sin frotar. Si es necesario, repite el ritual y asegúrate de que la zona queda sin maquillaje.

A continuación ocúpate del resto de la cara, el cuello y la zona el escote, sin olvidar las orejas y poniendo especial atención a la línea de nacimiento del cabello.

Extiende el producto que utilices según las instrucciones del fabricante, déjalo actuar y retíralo con un algodón que deberás cambiar por otro limpio en cuanto se sature de maquillaje.

Si usas un producto que necesita aclarado o tú quieres aclararte después de terminar, hazlo con agua tibia y sin frotar la piel al secarte.

Comprueba si, efectivamente, has eliminado todo el maquillaje y si no es así repite el proceso en las zonas con restos hasta dejarlas completamente limpias.

Tras el desmaquillador tienes que hacer una limpieza completa del rostro (¿Limpiar y desmaquillar es lo mismo?) antes de ponerte el sérum y la hidratante.

Después, si no has usado agua micelar, ponte un tónico para ayudar a la piel a restablecerse cuanto antes.

Un último apunte

Déjanos insistir en la importancia de retirar completamente el maquillaje cada vez que lo uses y pase lo que pase, sin excusas.

No hacerlo puede dar lugar a problemas cutáneos o agravar los ya existentes: los poros se obstruyen, se acumula todo tipo de suciedad y grasa, la piel no puede realizar el intercambio normal con el entorno, pueden aparecer infecciones, comedones, etc.; las pieles secas se resecan y las grasas empeoran; falta hidratación…

La piel no está diseñada para llevar una máscara de productos altamente oclusivos durante horas y necesita intervalos en los que se la deje «a su aire» para que pueda recuperar sus ritmos y realizar sus funciones sin interferencias.

Busca tu sistema de emergencia para los momentos en que desmaquillarte se te hace cuesta arriba y tenlo a mano, pero no te vayas a la cama con la cara llena de potingues. Ni siquiera descansarás como cuando tu piel está limpia y fresca. ?

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