Toallitas desmaquillantes ¿son buena opción?

Qué son las toallitas desmaquillantes

¿Qué sentido tienen las toallitas desmaquillantes?

En un mundo en el que parece que cada vez tenemos menos tiempo y nos hemos acostumbrado a hacerlo todo deprisa, las soluciones fáciles y rápidas triunfan.

Eso explica el éxito de las toallitas desmaquillantes: en un periquete te has quitado de encima el maquillaje y tu cara está limpia.

¿O no?

Vamos a ver qué hacen, qué más hacen y qué no hacen y por qué no deberían ser tu alternativa a la hora de desmaquillarte ni a la limpieza facial (¿Limpiar y desmaquillar es lo mismo?).

Lo cierto es que son un invento del diablo, porque detrás de sus aparentes ventajas (la única verdadera es lo cómodas que son) hay muchos inconvenientes y algunos de ellos es posible que ni te los hayas planteado: junto con las toallitas para bebés, son una de las principales causas del atasco de cañerías y alcantarillas y acaban en el mar, contaminándolo (no son precisamente biodegradables ni desaparecen sin más).

Tumbando los mitos de las toallitas desmaquillantes

Si crees que su uso tiene algún beneficio para tu piel vamos a hacerte aterrizar, quizá de forma dolorosa.

Las toallitas desmaquilladoras no desmaquillan

Este es el momento en que te indignas, porque tienes claro que lo hacen y te remites a las pruebas y tu propia experiencia.

Pero te engañas. Aparentemente te desmaquillan y eliminan el maquillaje de una forma rápida y efectiva.

El problema está en lo que no se ve: en tu piel quedan restos, partículas microscópicas que amenazan la salud de tu dermis y la limpieza de tus poros.

Las toallitas desmaquillantes no limpian la cara

Que puede ser tu siguiente argumento: cuando paso la última, sale prácticamente limpia, así que sí que quita el maquillaje y, además, me deja la piel limpia.

Error.

Que la toallita quede limpia después de usarla no significa que tu piel también lo esté.

Este asunto tiene mucho que ver con los ingredientes que tiene, los que no tiene así como con el material con el que están fabricadas.

Normalmente están hechas con ingredientes que no deberías dejar en tu rostro, como aceites (y no de los mejores, sino de los que más resisten), emulsionantes (más de lo mismo), tensoactivos (jabones, para que nos entendamos), etc.

Además, por sus características físicas no tienen la capacidad de arrastrar consigo toda la suciedad como puede hacerlo un algodón empapado de agua micelar o algún otro limpiador o desmaquillador.

Las toallitas desmaquillantes no cuidan la piel

Y no lo hacen en ningún sentido:

  • Eliminan parte del maquillaje pero, como no pueden descomponerlo, este no se retira del todo de la piel.
  • Tampoco pueden eliminar la grasa acumulada ni la suciedad.
  • Su superficie es aparentemente suave pero lo cierto es que causa microerosiones en la epidermis y ni los compuestos de las propias toallitas ni la cantidad de porquería que estas dejan sobre la piel son una ayuda cuando hay heridas, aunque sean microscópicas.
  • Su uso aumenta los brotes de acné, la aparición de comedones, la sequedad cutánea, la sensibilidad, etc.
  • Las defensas naturales de la piel desaparecen o sufren una merma considerable.

Las toallitas desmaquillantes irritan la piel

Para qué sirven las toallitas desmaquillantes

Son increíblemente agresivas a causa de los químicos que incorporan, que alteran totalmente la capa córnea, el manto hidrolipídico, secan, eliminan los aceites naturales de la piel y modifican el pH. ¡Un chollo, vaya!

Además, se suelen usar frotando y arrastrándolas, con lo que se somete a la piel a continuos traumas y estiramientos innecesarios: están hechas de fibras de rayón, es decir, de celulosa semejante a la de los pañuelos de papel pero más gruesa y basta, así que provocan heridas y cortes invisibles que son una vía de acceso para patógenos.

El resultado es que tu piel empieza a estar en un continuo estado de inflamación, lo notes o no.

Y si contienen perfumes y/u otros ingredientes, incluso pueden provocarte fotosensibilidad, algo que no se suele mencionar pero que es real: pueden dar lugar a la aparición de manchas o causar reacciones cutáneas importantes al interactuar con el sol.

Observa que otros limpiadores o desmaquilladores usan aceites, o agua con micelas, en definitiva, ingredientes que descomponen la suciedad y la atrapan, retirándola finalmente con agua (el aceite, la leche, el bálsamo, etc. los aclaras o los retiras con un limpiador acuoso, y el agua micelar es principalmente agua y hace todo el trabajo a la vez, pero las toallitas no contienen agua.

Aquí no hay una verdadera limpieza final. 

Las toallitas desmaquillantes aceleran el envejecimiento cutáneo

Su uso continuado provoca deshidratación y sequedad: la piel pierde su equilibrio tanto en lubricantes como en humedad, con todo lo que eso implica para su salud y su buen aspecto.

Si a corto plazo tienes la piel más sensible, irritada y reactiva, a medio y largo plazo tu piel pierde muchas capacidades y se vuelve flácida, apagada, se arruga y sus funciones decaen de forma notable.

Las toallitas desmaquillantes son especialmente peligrosas para los ojos

Ninguna parte del rostro es más sensible que los ojos y los párpados.

No hay nada bueno en las toallitas para esta zona: irritan los ojos, inflaman y secan la delicada piel de los párpados, arrancan pestañas… y no retiran el maquillaje de forma definitiva, solo lo esparcen y lo frotan por todas partes.

Ten en cuenta que actúan como un exfoliante mecánico (sin ninguna de las ventajas de estos) y la zona de los ojos no se exfolia: saca tus propias conclusiones. ?

Pueden dar lugar a la aparición de conjuntivitis, orzuelos, arrugas prematuras, ojos secos, etc.

Entonces, ¿para qué siven las toallitas desmaquillantes?

Básicamente para usarlas muyyyyyyyyyy de vez en cuando y hacerlo de forma que reduzcamos su impacto negativo sobre la piel.

Es evidente que, a unas malas, es mejor desmaquillarse o limpiar el rostro con una toallita facial que no hacerlo. Es lo más amable que se puede decir de ellas, además de que son muy cómodas (¿cuánta comodidad valen la salud y el buen estado de tu piel?).

Y cuando decidas usarlas, sintiéndolo mucho, vamos a despojarlas de parte de su glamour, porque deberías aclararte la piel con agua justo después, siempre, a no ser que te encuentres lejos de cualquier fuente de agua, claro.

Es más, si tienes algún jabón, úsalo: sigue siendo una alternativa mejor que la de dejar todos los químicos de las toallitas y la suciedad que no retiran sobre la piel.

Agua y un mínimo de jabón para limpiar la piel: puede que la seques un poco o alteres el pH, pero eso ya lo han hecho las toallitas y una piel limpia se recupera en menos tiempo.

Si usas las toallitas como desmaquillante porque tienes un día perezoso, el consejo es que luego te limpies muy bien la cara con un agua micelar, para acabar con todos los restos: si miras el algodón podrás comprobar que son muchos más de los que esperabas… y eso que mucha porquería no se ve (los microorganismos, por ejemplo).

Te proponemos un experimento: mancha con maquillaje un trozo de tela.

  • Si lo limpias con agua micelar la mancha desaparecerá y no quedará ningún cerco (8 formas de utilizar tu agua micelar).
  • Si lo limpias con una toallita lo más probable es que la cosa empeore: la mancha no se quita y se extiende. Y, para más inri, luego te costará todavía más eliminarla completamente.

Alternativas a las toallitas desmaquillantes

Problemas de las toallitas desmaquillantes

Cualquier desmaquillante y cualquier limpiador son una mejor alternativa. De hecho, hasta el agua con jabón lo es, para que te hagas una idea.

Pero vamos a ver los más cómodos y rápidos, los que, quizá con la inversión de un poco más tiempo, dejarán tu pie en perfectas condiciones, en vez de estropearla.

El agua micelar

Francamente, existiendo esta no es fácil entender el fenómeno del auge de las toallitas faciales.

El agua micelar limpia, desmaquilla, tonifica, hidrata, mantiene el pH y cuida la piel en un solo gesto. No necesita se aclarada cuando se usa y es tremendamente efectiva y suave a la vez, incluso en la zona de los ojos.

Te recomendamos algunas opciones: Las mejores aguas micelares

Los aceites limpiadores y desmaquillantes

Los aceites vegetales puros y sin procesar son una opción excelente tanto para desmaquillar como para limpiar el rostro.

Descomponen muy bien todo tipo de grasas y suciedad. Luego solo tienes que rematar con un limpiador acuoso (te sirve incluso el agua micelar) y si no lo tienes a mano, termina la limpieza con agua.

Y si un día tienes tiempo y ganas, puedes hacerte una doble limpieza facial.

Los producto bifásicos

Tanto para desmaquillar como para limpiar son una opción magnífica, muy efectiva y mil veces más sana que las toallitas, incluso aunque tengas que aclararlos.

Las esponjas desmaquillantes

Un producto que tuvo su momento de esplendor y luego casi desapareció está resurgiendo por méritos propios gracias a los avances en la tecnología de las microfibras.

Cuando las conozcas verás que son una alternativa fantástica a las toallitas en todos los aspectos, incluyendo la sostenibilidad: se pueden usar con agua y un poco de jabón neutro o con un poco de agua micelar.

¿No tienes jabón neutro a mano? Sigue siendo mejor una esponja desmaquillante con jabón (basta con unas pocas gotas) que las toallitas faciales.

Te contamos todo sobre ellas: Esponjas desmaquillantes ¿como se usan?

Toallitas reutilizables

También hechas de microfibras, son una de las últimas novedades en el mercado.

Parecidas a las bayetas de microfibra, retiran maquillaje y suciedad solo con agua, pero ¡no se te ocurra usar una bayeta como sustituto! Este tipo de toallitas están hechas con fibras mucho más sutiles y amables con la piel.

Por supuesto, existen otras alternativas, pero no pueden competir con las toallitas en comodidad y rapidez.

Aunque si cronometras, igual descubres que con las toallitas desmaquillantes tardas más de lo que crees: otro punto para replantearte su uso.

Cómo y cuándo usar toallitas desmaquillantes y cuáles elegir

Todo sobre las toallitas para desmaquillar

Por si no ha quedado claro el mejor momento es nunca y el mejor lugar es ninguno. ?

Pero si no piensas renunciar a ellas, aquí van algunos consejos para minimizar los daños:

  • Déjalas para momentos muy puntuales y espacia su uso: nada de utilizarlas a diario o durante toda una semana o tu piel lo pagará.
  • Siempre que las uses límpiate luego la cara o, por lo menos, dale un buen repaso con agua (a ser posible tibia, pero no caliente).
  • No frotes y refrotes y estires y friegues y refriegues: mejor si las dejas sobre la piel unos segundos y luego las retiras con suavidad. Puede que tardes más pero no machacarás tu cutis.
  • Elige toallitas sin ingredientes secantes o irritantes como el alcohol (etanol), perfumes, derivados del petróleo, etc.
  • Hay toallitas hechas con sustancias naturales que son la mejor opción porque son menos agresivas. Aun así, carecen de la mezcla adecuada y equilibrada de ingredientes, al contener mucha menos agua y/o aceites que los limpiadores y desmaquilladores normales: conoce nuestras favoritas.
  • Puedes hacer tus propias toallitas desmaquillantes en casa: funcionan muy bien, no arrasan la cara y tú controlas los ingredientes.
  • Si las toallitas desmaquillantes son una elección poco afortunada, las toallitas húmedas o el papel higiénico húmedo no son una opción. Jamás. No están hechos para la piel del rostro, ni para desmaquillar, ni para limpiar la grasa y la suciedad faciales, son más agresivas y ni siquiera en una situación de emergencia son una alternativa.

Qué productos elegir para limpiar y desmaquillar tu rostro es algo que solo a ti te toca decidir, pero si estás aquí leyendo este artículo es porque te importa el cuidado de tu piel y nuestra labor es darte la información mejor y más completa.

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